Cuestión Política

Carlos Joaquín tiene la palabra

Al denunciar a siete ex funcionarios del gobierno de Quintana Roo por casi 2 mil 388 millones de pesos, la administración del actual mandatario, Carlos Joaquín González, pretende congraciarse con una sociedad golpeada y vilipendiada por el régimen de Roberto Borge, y que solo reclama justicia con el axioma, "regresen lo que se robaron".

Fue tanto el dispendio en la administración de Borge Angulo –a índices de cinismo que lacera la dignidad– que los quintanarroenses claman que a los ex funcionarios públicos denunciados y se les comprueben robos y peculados, no solamente sean encarcelados, sino que regresen lo que es del erario.

Es cierto. No solo deben ser enjuiciados y sentenciados, entre otros, Fernando Escamilla Carrillo, ex secretario de Infraestructura y Transporte; Ariel Federico Meeser, Andrés Canul, subsecretarios, Eliezer Villanueva, ex secretario técnico de Finanzas y Paulina García Achach, ex titular de Desarrollo Urbano y Mauricio Rodríguez Marrufo, también ex secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda.

También el propio ex gobernador, Roberto Borge Angulo y uno de sus tantos cómplices, Juan Pablo Guillermo Molina, el último de los secretarios de Finanzas, donde fraguó con su jefe y protector, el escandaloso fraude cometido contra esa entidad que rebasa los más de 22 mil millones de pesos.

Si el régimen de Joaquín González encarcela a los referidos, se ganará el reconocimiento y la confianza de todos por igual. Pero si va con vacilaciones y sin rumbo definido, todos los esfuerzos de los sectores de la sociedad serán vanos y entonces la justicia que espera Quintana Roo quedará en sólo un espejismo.

El gobernador Carlos Joaquín González tiene la palabra.

En el ojo del Huracán

Por sus excentricidades y desatino político de ofrecer una fiesta fastuosa en tiempos de crisis económica, por sus 50 años de edad, donde incluso, varios de los invitados se convirtieron en sus verdugos, Juan Vergara Fernández, secretario de Finanzas de Quintana Roo se encuentra en el ojo del huracán.

Por supuesto, nadie tiene derecho de impedir la realización de algún festejo privado. Y cada quien se gasta su dinero como mejor le place.

Empero, los tiempos del reciente saqueo sufrido por Quintana Roo y máxime en una de las áreas con mayor incidencia en donde la gente exige transparencia en la utilización de los recursos, fiestas como la protagonizada por Vergara Fernández, suena como a bofetada alevosa en un duelo donde los que se batirán, saben a la perfección que de nada valen las componendas debajo de la mesa.

Nadie duda de la capacidad intelectual del hombre de confianza de Carlos Joaquín. Sin embargo, en oficio político demostró que aun tiene mucho que aprender, porque no se puede ser juez y parte en un régimen que apenas tiene 88 días de haberse estrenado.

Como detallarían los jueces del futbol americano en una acción antideportiva: rudeza innecesaria.