Cuestión Política

Cancelar plazas en Pemex la prioridad

En la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, que busca el "beneficio para los mexicanos", según reza el dicho de diputados y senadores que votaron en su favor, se deberá contemplar de manera urgente, la cancelación de miles de plazas administrativas en Pemex, que han sangrado por décadas al erario público y sólo benefician a quienes las detentan.

Sin negar el trabajo a conciencia que han desempeñado por largos años trabajadores de la paraestatal, existen también miles de empleados que solamente se dedican a engrosar la burocracia de privilegios y prebendas, que disfrutan de jugosos contratos que a la postre, tras la jubilación de ley, les alcanza para vivir con mucho decoro y lujo, como mexicanos de excepción.

A pesar de que todavía se discutirán en el Pleno del Congreso de la Unión, las más de mil 130 reservas de la propia legislación propuestas por la oposición camaral, donde tendrá que haber una mayor formalidad en cuanto a la viabilidad financiera de la petrolera, será en el análisis de los costos que generan miles de empleos, los que incluso, muchos de ellos, ya no son relevantes en cuanto al desarrollo de la misma.

Si bien es cierto que la nueva Ley de Hidrocarburos se empeña en fortalecer a la paraestatal, dotarla de herramientas jurídicas que le permitan competir con eficacia y eficiencia, tomar decisiones de manera autónoma y flexible, conforme mejor convenga a sus estrategias de negocio y comerciales.

El objetivo principal es dotar a Pemex de herramientas jurídicas que le permita competir con eficacia y eficiencia, tomar decisiones de manera autónoma y flexible, conforme mejor convenga a sus estrategias de negocio y comerciales. De ahí que la cancelación de plazas sería un beneficio aleatorio a la mejor administración de la paraestatal.

SOLAPADOR ÓSCAR ARGUELLES

Al renunciar al cargo de director general Editorial e Imagen Legislativa de la Cámara de Diputados, José Raúl Márquez Córdova, dejó al descubierto que siguen manejándose con prebendas algunas direcciones de Comunicación Social.

Si bien es cierto, que el autonombrarse licenciado sin tener título académico, es un mal de la burocracia mexicana. Lo hecho por Márquez Córdova es vergonzoso para él, ya que lo peor del camino que cada quien se labra, es que al final de éste, te exhiban como un tramposo.

Y aunque lo niegue, por supuesto que Óscar Argüelles, director de Comunicación Social de la Cámara de Diputados, sabía que su protegido no era profesionista.

Pero como existen decenas de casos como el vivido entre Márquez y Argüelles, donde los arreglos debajo del escritorio se sobreentienden, ambos quedaron exhibidos.

Si bien es cierto, Argüelles ha sido un buen comunicador, su desempeño como jerarca en San Lázaro no lo exime de las prebendas que otorga a algunos comunicadores, los que a su conveniencia, da publicidad oficial a cambio de información y menciones a modo.

Así sigue manejándose la información en algunos medios gracias "al maestro con cariño", parodeando al ilustre actor estadunidense, Sidney Poitier.