De watts y octanos

Petroguerras para las Petroeconomías

Esta semana inició con preocupación, tristeza y enojo por los atentados terroristas llevados a cabo al rededor del mundo, siendo el estandarte de estos; París. 

Hechos lamentables y condenables, sin justificación alguna, son los que perpetraron los miembros del Estado Islámico (ISIS) en contra dela humanidad. 

En un mundo ideal, este tipo de organizaciones extremistas no deberían de existir; su nacimiento y desarrollo debería ser detectado y erradicado por otros Estados, u autoridades, para preveer que lleguen a adquirir el poder y complejidadque tienen al momento en que perpetran ataques y, finalmente, se les hace frente. 

En este caso, la religión, llevada a un extremo, es la herramienta perfecta para reclutar fanáticos con esa misma ideología.

Sin embargo, organizaciones de esta magnitud requieren una estructura, política, logística y económica compleja para operar de la forma en que lo hacen. Hace tres años, el mundo no tenia una amenaza llamada ISIS.

En tan poco tiempo, han logrado controlar más de la mitad de Siria y gran parte del territorio Iraquí, ocupando un territorio con una población de 8 millones de personas. Han pasado de ser una organización terrorista ‘nueva’ a una con capacidad y liquidez económica para operar internacionalmente. 

La columna vertebral de la economía del Estado Islámico descansa en el petróleo. Con su expansión, han logrado controlar las principales refinerías, oleoductos y campos petroleros de Irak y Siria.

Con estos activos, se estima que ISIS produce entre 1.5 y 2 millones de barriles diarios, que después son vendidos a ‘traders’ a un precio menor de mercado. Sin embargo, el merito por dicho crecimiento no es solamente de ISIS. El terrorismo es irracional, pero es bien conocido que existen gobiernos que fondean dichas organizaciones para sus propios fines.

En este caso; Arabia Saudita y Catar. Recordemos como en 2014, el precio del petróleo alcanzaba un máximo de $106 dpb, gracias a la inestabilidad de medio oriente provocada por ISIS (en ese entonces usaban otro nombre). 

Lamentablemente hoy, existen gobiernos que no pueden dialogar, ceder y llegar a acuerdos que beneficien a todos. Hemos visto como los precios del petróleo han caído y los expertos pronosticaban que no se recuperarían en el corto plazo a menos de que algo extraordinario sucediera, por ejemplo: una guerra.

Al parecer, mantener las petroeconomías a flote es la prioridad mundial. 


marco.hrdz@gmail.com