De watts y octanos

Patricia, ¿falsa alarma?

Durante la semana pasada, el mundo, y en especial México, se sumió en angustia. El huracán de mayor potencia, categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, nunca antes registrado, se formaba en el Pacífico. La preocupación era intensa pues tenia una trayectoria en la que afectaría fuertemente a los estados de Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán. 

Afortunadamente, las condiciones meteorológicas no cumplieron sus proyecciones devastadoras y, aunado a una buena reacción por parte del gobierno y los habitantes de las zonas de peligro, los estragos de Patricia fueron minúsculos a comparación de lo que se esperaba.

¿Pero cuál ha sido la lección?  

Como sabemos, la temporada de huracanes se encuentra en puerta debido al fenómeno meteorológico de ‘El Niño’. Por lo tanto, la manifestación de huracanes en nuestras costas no deberían ser una sorpresa.  

Sin embargo, la magnitud y el aumento anual en estos fenómenos si nos deja que pensar.Año con año, los expertos nos indican que ‘El Niño’ se intensifica. Este fenómeno ocurre por el calentamiento de las aguas del Pacifico debido a distintas corrientes marítimas.

Actualmente, la temperatura de este océano ya alcanza la registrada en el año ’97, la peor versión de ‘El niño’ hasta ahora.  Observando catástrofes naturales que parecen irreales por su magnitud o condiciones en las que aparecen, vuelve evidente que un factor externo está interviniendo en el ciclo natural del planeta.

Según un reporte de la Panel Intergubernamental en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en ingles), el calentamiento observado desde 1957 es extremadamente improbable que sea resultado de simples variaciones de clima.

Algo debió haber forzado ese cambio; como una variación solar o el CO2 generado por los humanos, Es muy probable (90%) que la segunda sea la responsable de al menos parte de el calentamiento global.Literalmente, en cualquiera coordenada donde se mire han ocurrido cambios; sequias en California, derretimiento de Groenlandia, mega huracanes en el Pacifico, entre otros.Modificar nuestros hábitos es necesario.

El daño al planeta es irreversible, pero aún podemos tomar acciones para atenuarlo. Voltear a ver alternativas renovables o sustentables ayudarían a mitigar los efectos del cambio climático. Debemos estar consientes de que esto no se trata de una opción, sino una responsabilidad. 


marco.hrdz@gmail.com