De watts y octanos

Mercado energético; a prueba y error

El viernes pasado el gobierno estadounidense aprobó un intercambio de petróleo crudo con nuestro país, lo cual implica que ambas naciones podrán intercambiar hasta 100 mil barriles por día. Sin duda, es relevante para nuestro vecino del norte, tomando en cuenta que desde hace 40 años tiene una prohibición de exportación de crudo.

Ojo, la prohibición sigue y esto no es una exportación, solo un intercambio (oil swaps). Y para nosotros ¿Qué relevancia tiene? Antes de sentenciar este acuerdo y de paso la reforma energética, es conveniente observar el panorama nacional. Por ejemplo, durante los últimos meses hemos observado como los precios del petróleo se desploman pero nuestras gasolinas siguen siendo caras. Qué incoherencia, ¿no?

Aunque si tenemos petróleo, ya no podemos decir que somos una potencia, como lo fuimos durante el corto sueño llamado Cantarell. En esos días, debido a la poca visión de nuestros gobernantes, el petróleo fue fundamental para el crecimiento económico, se creó infraestructura y se mal administraron las riquezas.

Hoy, podemos ver las consecuencias: las gasolinas importadas constituyen el 51% del consumo nacional, debido a la corta producción de nuestras refinerías, diseñadas para procesar petróleo ligero (Cantarell).

Hoy vendemos una materia prima y compramos un producto, lo cual financieramente no resulta rentable. El acuerdo nos da la oportunidad de deshacernos del petróleo que ‘no nos sirve’ a cambio del que si podemos refinar (ligero).

Además, el riesgo no es alto ya que 100 mil barriles diarios no representan una suma tan significativa si se toma en cuenta que México produce 2.3 y EE.UU. 9.5 millones de barriles diarios. A nuestro país le hace falta  innovación para romper los paradigmas del pasado que nos tienen estancados.

Este acuerdo representa un paso hacia la apertura ideológica y comercial que puede marcar la pauta de una nación dispuesta a mejorar. Es una prueba para futuras acciones de mayor trascendencia, las cuales podrían reflejarse en cambios de fondo que traería la reforma a largo plazo.

Además, como consecuencia inmediata podría beneficiarnos, ya que con mayor producción nacional de gasolinas sus precios bajarían. Igualmente el escenario petrolero mundial cambia; se utilizarán reservas, disminuirá la oferta y aumentarán los precios, lo cual beneficia a nuestro país. 


mail: marco.hrdz@gmail.com   Twitter: @themarcohr