De watts y octanos

MEM, lo que aprendimos de la primera subasta

El pasado 28 de marzo se llevó a cabo la primer subasta de potencia y certificados de energía limpia en nuestro país. Un paso trascendental para el futuro energético del país, así como un paso fundamental para determinar la viabilidad del Mercado Eléctrico Mayorista.

En este ejercicio solo habría un comprados, la Comisión Federal de Electricidad, y varios ofertantes privados los cuales representarían generación por medio de fuentes renovables e hidrocarburos. El resultado de la subasta arrojo como ganadoras a 11 ofertas, de solo 7 empresas, cuatro de ellas fotovoltaicas y tres de ellas eólicas.

Lo cual representa un avance puesto que implica que estas, en conjunto, instalarán 1,467 MWh en el 2018, lo cual representa más de la mitad de la oferta de energía de la subasta, 53%.

Sin embargo, no todo salió tan bien como lo antes mencionado. Quien dio de que hablar, y no por un buen desempeño, fue el CENACE.

El Centro dio un falló, el cual, un día después tuvo que modificar por un error que había cometido al momento de valorar la oferta que una empresa había realizado. Esta empresa tuvo que ser descalificada por no cumplir con los criterios obligatorios y se debieron ajustar las demás ofertas.

Es así como en el desenlace del banderazo de nuestro nuevo Mercado Eléctrico Mayorista, la tarea le quedo grande a la autoridad. Algo similar a lo que ocurrió en la primera subasta de la Ronda 1.

Sin embargo, como lo hice en su momento, es una curva de aprendizaje que será necesaria puesto que cambiamos una buena planeación por una apuesta de prueba y error. Recordemos que un Mercado Eléctrico como el que se plantea en México, a países desarrollados como EEUU le tomó entre 8-10 crear y perfeccionar, en nuestro país se ha hecho en 3 años.

Esperemos esta apuesta sea favorable para el país y nuestras autoridades tengan una capacidad de aprendizaje para lograr las metas sin tantos tropiezos en el camino.

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