Observatorio de La Laguna

Así vivimos…Perfil de los ciudadanos que NO votan

En un estudio muestral sobre la Participación Ciudadana que realizó el INE se lograron conocer los perfiles de los ciudadanos que acudieron a las urnas a votar y aquellos que no lo hicieron. En este estudio se pueden analizar variables como el sexo y la edad de los votantes, así como el comparativo con resultados previos históricos de participación ciudadana. Saco esto a colación debido a que en nuestro país estamos bastos de diagnósticos y diagnósticos, pero carecemos de acciones concretas y específicas que permitan solucionar nuestras principales problemáticas. 

Ojalá lo anterior nos dé una luz sobre dónde impulsar esas acciones concretas. Al comparar los niveles de participación por rangos de edad, se observa que a los 18 años el nivel de votación alcanza casi el 50%, una cifra baja si consideramos que existe una ilusión y un estímulo de vida por ser la primera vez que sale a votar un joven, sin embargo a los de 19 años este porcentaje cae al 40%, posteriormente en edades de 20-24 cae al 38% y sigue cayendo de los 25-29 años hasta el mínimo de 35%. ¿Qué sucede de los 19 a los 29 años? ¿Por qué ese desinterés de los jóvenes en no votar? No es poco tiempo, son diez años de estar ausentes de los asuntos públicos. Esto no es reciente, de hecho ese patrón se presenta desde el 2009, por eso insisto en que poco o nada se ha hecho, o quizá no lo suficiente para incentivar a esos grupos de edad a votar. Por otro lado a partir de los 30 años se empieza a observar una mayor participación, que gradualmente va aumentando y alcanzar el 40% de 30-34 hasta el máximo de votación alcanzado de un 63% en el rango de los 65-69 años de edad. 

Es evidente la gran diferencia entre el rango de edad que menos vota (25-29) un 35% y el que más vota (65-69) un 63%, esta diferencia es abismal y a la vez frágil, si consideramos que los jóvenes de 18 a 29 años representan un tercio del electorado.

Desde otra perspectiva, según el sexo de los electores se observa que la participación de las mujeres es mayor a los hombres, ampliándose la brecha en un rango de edad especialmente de 25 a 29 años, hasta cerca de un 10%. Los resultados quizá no sean nuevos para algunos, pero reafirma la clara necesidad de centrar las estrategias de promoción y difusión del voto con una diferenciación. Finalmente que democracia queremos si el 43% de los ciudadanos sorteados en nuestra región para ser funcionarios de casilla simplemente cerraron la puerta a los Capacitadores Electorales o manifestaron tener algún tipo de impedimiento para ser funcionario. ¿En dónde está entonces el compromiso con México?...#Asívivimos 


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