TORRE AZUL

El valor de la alternancia

Por sí misma, la alternancia en el poder no resuelve nada. Sin embargo, es el único camino que permite terminar con los vicios del poder que se acumulan y potencian cuando, el que gobierna, lo hace desde la certeza de que nombrará a su sucesor, quien se encargará de evitar que se le llame a rendir cuentas.

Así, de esa manera, funciona el PRI, partido en el que parte de la “disciplina” consiste en que el presidente o los gobernadores en turno deciden quién será el candidato a ocupar su cargo. El elegido, suele tener las manos igual o peor de sucias que el que se irá; así, sellan un virtual “pacto de complicidad” que protege al gobernante sin importar lo que piensen las bases militantes del tricolor; menos aún el resto de la ciudadanía.

Las eufemísticamente llamadas “candidaturas de unidad”, son en el fondo la imposición de la voluntad de los titulares del Ejecutivo estatal o federal, que en ocasiones pasan por el barniz de la simulación de presuntos “procesos internos”, que no son sino mascaradas cuyo propósito es aprovechar los tiempos de pre-campaña y los recursos asociados a éstos. Pero nada tienen que ver con explorar el sentir de las bases que tienen forzosamente que aceptar el “dedazo” de su “jefe supremo”.

Los ejemplos sobran pero, actualmente tenemos dos muy cercanos, uno que ya se concretó mientras otro está por ocurrir hacia el segundo semestre del año que acabamos de arrancar. El primero, todos lo conocemos, es el caso de Durango en donde el gobernador Jorge Herrera Caldera ha impuesto al alcalde de la capital de esa entidad, Esteban Villegas Villarreal, como candidato de su partido en los comicios que se celebrarán el 5 de junio próximo, pese a su demostrada ineficiencia y las múltiples sospechas de corrupción que pesan sobre sus hombros, que hacen que, incluso en su propio partido, Villegas sea poco querido.

El otro caso se dará en Coahuila, en donde, al igual que su hermano, Rubén Moreira intentará dejar la entidad en las manos de alguien que no investigue y que, por el contrario, oculte la verdad sobre el desfalco financiero en la entidad y la participación concreta que tuvieron funcionarios de la pasada y la actual administración en la megadeuda que tanto nos ha costado a los coahuilenses.

Ni Durango ni Coahuila han conocido gobiernos que no hayan surgido del PRI, por eso, lo peor de ese partido se ha manifestado en ambas entidades. Es tiempo de cambiar. Estamos ante la gran oportunidad de probar la alternancia y de aprovechar su valor. Trabajemos juntos para dar un mejor futuro a nuestros estados.


@marcelotorresc