TORRE AZUL

El pecado de Rubén

Vamos a suponer, sin que esto signifique que así fue, que el actual gobernador de Coahuila Rubén Moreira Valdez hubiera sido otro de los muchos coahuilenses sorprendidos una mañana de agosto de 2011 ante la desagradable noticia de que la deuda estatal había pasado de 23 millones de pesos a 36 mil millones, durante la gestión de su hermano Humberto que concluyó el interino Jorge Torres luego de que el primero fuera nombrado presidente nacional del PRI.

Imaginemos también que el ahora titular del Ejecutivo estatal ignoraba que parte de esa deuda, unos 5 mil 300 millones de pesos, había sido contratada de forma ilegal, mediante la presentación de documentos apócrifos. 

De haber ocurrido las cosas de esa manera en que las estoy planteando, considero que lo conducente hubiera sido que Rubén Moreira renunciara a asumir el cargo de gobernador, alegando un claro conflicto de intereses, para permitir que se llevara a cabo una investigación seria que diera con los responsables del desfalco a los coahuilenses.

La historia la conocemos perfectamente bien. Rubén ascendió al poder y obstaculizó, seguramente llamado por la sangre, todo intento por descubrir qué realmente había ocurrido con el endeudamiento, a todas luces desproporcionado e impagable.

En lugar de ordenar que se persiguiera y castigara a quienes lesionaron de forma tan severa las finanzas estatales, que era su deber, su gestión se concentró, entre otras cosas, en construir un marco legal de vanguardia -hay que reconocerlo así- en materia de transparencia… Y en no mirar atrás.

Nadie imaginábamos que la justicia podría llegar desde el extranjero. La detención de Humberto Moreira en Madrid tumbó de un golpe la fachada de que Coahuila era el estado más transparente, y dejó a la vista la nula voluntad política del gobernador para atender el asunto más relevante que le heredó la administración que encabezó su hermano.

Cierto que por asuntos del procedimiento seguido en España, el exgobernador está hoy fuera de la cárcel, pero sus problemas legales y políticos están lejos de terminar. Por lo pronto, no podrá dejar el país ibérico y se seguirán exhibiendo públicamente sus negocios de dudoso origen y sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

Como sucedió en 2011, sobre todo lo que se sepa sobre su hermano, el gobernador Rubén Moreira guardará un silencio cómplice o en todo caso dirá muy poco. Sin embargo, la situación lo coloca una vez más ante la posibilidad de aclarar el destino de la deuda y redimirse así, con aquellos que lo eligieron para gobernar; pero no lo va a hacer.

Preferirá pasar a la historia como un encubridor; triste destino para un político que algún día tuvo grandes aspiraciones.


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc