TORRE AZUL

El país de los honrados

La corrupción es el problema raíz desde el que crecen la mayoría de los males que nos afectan a los mexicanos. Por eso, debemos combatirla con todo. Nuestras capacidades humanas, legislativas e institucionales deben estar volcadas a acabar con cáncer que arrebata la prosperidad de la mayoría de los ciudadanos que, de manera honrada, buscan salir adelante.

México debe dejar de ser la víctima de unos cuantos cuya ambición no conoce límites. El país necesita liberarse de las garras de aquellos que han hecho de la política un negocio redondo. Los mexicanos exigen terminar con los pocos que se han enriquecido de forma desmedida a costa de las malas obras y los pésimos servicios públicos.

Ya no debe haber espacio para corruptos que se aprovechen de su posición en el poder. Se debe terminar con esos que se “pasan de listos” y aprovechan cada adquisición para guardarse un poquito en sus bolsillos. En México, como ocurre en los países de mayor desarrollo, cada peso que se destine a generar bienes o servicios públicos, necesita aplicarse con eficiencia, en un panorama de máxima transparencia. Hoy, se debe gobernar de cara a la gente.

El fracaso del PRI en el pasado proceso electoral, tiene una clara lectura: la ciudadanía se hartó de que la roben. Es simbólico como gobiernos altamente asociados con la corrupción y la ineficiencia, como el de Javier Duarte en Veracruz; el de Jorge Herrera Caldera en Durango; o el de César Duarte en Chihuahua, fueron derrotados en las urnas por un electorado asqueado ante sus prácticas inmorales.

En el México del Siglo XXI, el mensaje que ha dado la ciudadanía es más claro que nunca: no se tolerará a los malos gobiernos. Por eso, en las palabras y los hechos, todos los partidos políticos y todos los gobiernos que de éstos emanen, deberán luchar contra la corrupción. Para los ciudadanos, ya no hay excusa válida para no hacerlo.

En ese sentido, el costo que tendrán que asumir el Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista por oponerse a la voluntad ciudadana es elevado. Allá ellos y su poco amor por México. Allá ellos y su nula voluntad por, en verdad, sacar a este país adelante.

En Acción Nacional hemos decidido, en congruencia absoluta con nuestros principios fundacionales, estar del lado correcto: el de la ciudadanía. Si los ciudadanos y sus organizaciones se han decidido a ir con todo contra la corrupción; allí estaremos, desde nuestra trinchera, ayudándolos a vencer a los que se oponen a que México sea, el país de los honrados.


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