TORRE AZUL

La oposición que México demanda

La vida interna de los partidos políticos es de profunda relevancia para garantizar la solidez institucional del país. En una democracia representativa como la nuestra, los partidos son vehículo para la participación e instrumento para que la ciudadanía defienda sus intereses y los de la nación.

Cierto, no podemos cerrar los ojos ante la realidad: los partidos políticos, todos, en algún momento – algunos mucho más seguido y grave que otros – le han fallado a México y eso ha mermado su credibilidad ante la sociedad como lo muestran los distintos estudios sobre opinión pública que al respecto han sido publicados en los últimos años.

Es por eso que quienes tenemos alguna filiación partidista, debemos tomarnos a pecho la transformación de nuestras instituciones, para otorgarle al país los partidos que merece y que necesita.

Los panistas hemos dado un paso decisivo hacia ese rumbo.La elección de Ricardo Anaya como nuestro nuevo dirigente nacional, abre la esperanza al colocar la enorme responsabilidad de cambiar el rostro del PAN a una persona que basa su amplio liderazgo en su inteligencia, honestidad, honorabilidad, honradez y gran capacidad de trabajo;

Pero, también nos debe alentar la muestra contundente de unidad que los panistas hemos dado, no basada en la disciplina partidaria sino en el auténtico espíritu demócrata que ha caracterizado a Acción Nacional desde sus orígenes.

Recordemos cuánto se nos criticó en el pasado reciente – no siempre sin razón –  por los divisionismos, puestos de manifiesto no sólo en el plano nacional sino en muchas de las regiones, la Laguna incluida. En contraste, hoy tenemos un partido que sale de un proceso interno fortalecido, con la convicción de haber tomado la mejor decisión para su futuro y el del país.

Los panistas, en su gran mayoría, sabemos que Ricardo Anaya es la persona indicada para liderar los enormes desafíos que tenemos ante nosotros: recobrar la confianza ciudadana, cristalizar el progreso del país y, lograr la prosperidad de todos los mexicanos.

Estamos bien conscientes de que nada más hay un camino para lograr tales propósitos: el trabajo cotidiano, arduo y congruente de todos y cada uno de quienes militamos en el PAN.

Nuestro nuevo dirigente nacional debe ser ejemplo de eso. Los demás, tenemos que secundarlo. No hay fórmulas mágicas. Pero hay convicción, actitud, firmeza y, sobre todo, amor por México.Seamos entonces, de la mano de Ricardo Anaya, la oposición responsable que México demanda. 


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc