TORRE AZUL

El lujo de olvidar

Los coahuilenses no podemos darnos el lujo de olvidar. El daño que se le ha causado a la entidad es de tal magnitud, que por generaciones pagaremos las consecuencias. No es una exageración. Simplemente pensemos que habiendo transcurrido dos terceras partes del actual periodo de gobierno, la deuda ha aumentado en lugar de disminuir, pese a todo ese discurso banal y triunfalista del titular del Ejecutivo estatal, Rubén Moreira, que ha insistido inútilmente en hacernos creer que la restructuración de la deuda fue una “buena noticia”.

Pero, regresando al asunto del olvido, es importante recordar qué hacía el ahora prófugo de la justicia norteamericana, Jorge Torres López, antes de ser nombrado gobernador interino. Necesitamos hacerlo, sobre todo, para impedir que se nos trate de vender la idea de que actuó por iniciativa propia, a espaldas de su jefe Huberto Moreira.

Jorge Torres López, ocupó el cargo de contralor en la Alcaldía de Saltillo, cuando el ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, fue presidente de aquel Municipio. Sin embargo, transcurridos dos años, dejó de prestar sus servicios al frente de la Contraloría saltillense para dedicarse a la Coordinación Financiera de la campaña a la gubernatura del Estado en el 2005, cuando el candidato era el propio Humberto Moreira. En este punto, ¿alguien puede dudar del estrecho nivel de confianza que había entre ambos priistas?

Ya como gobernador, Humberto Moreira nombró a Torres López como su secretario de Finanzas; luego, lo envió a relevar como interino a Fernando de las Fuentes Fernández, otro de sus incondicionales, a la alcaldía de Saltillo. Acabado el periodo, fue nombrado secretario de Desarrollo Social, cargo que desempeñó hasta diciembre de 2009, cuando lo designaron gobernador interino para que Humberto pudiera ir a dirigir fugazmente al PRI a nivel nacional.

A partir del 2003, no hay nada en la carrera política de Torres López, que no conduzca a pensar que era sólo una pieza en el ajedrez de los Moreira. Hoy sabemos que Jorge Torres López es uno de los más buscados por la DEA en el vecino país del norte. El delito que se le imputa, conspiración para el lavado de dinero, refiere directamente al daño patrimonial que sufrieron las arcas de Coahuila. Sería una total ingenuidad suponer que su jefe Humberto nada sabía de sus malas prácticas; más aún, sería absurdo creer que no actuó bajo las órdenes del ex gobernador.

Es posible que los crímenes de Humberto Moreira, contra el Estado, queden impunes. Pero los coahuilenses, no podemos darnos el lujo de olvidar porque, el que lo hace, está condenado a repetir su historia.

 

tuiter: @marcelotorresc