TORRE AZUL

El fracaso del PRI

Durante el presente sexenio, en Acción Nacional, hemos sido una oposición responsable. Contrario a lo que hizo el PRI los 12 años anteriores a su regreso a la Presidencia, nosotros decidimos no ser un obstáculo para que México creciera y alcanzara los niveles de progreso que merece su historia y su gente. La totalidad de las reformas que el país requería fueron aprobadas, lamentablemente cayeron en malas manos.

No obstante las reformas aprobadas, el crecimiento sigue estancado y de acuerdo con el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial, el país pierde competitividad al caer seis lugares en el ranking elaborado por dicha organización. No sólo eso. México tuvo el peor desempeño de toda América Latina.

Aunque la noticia es triste, no debería extrañarnos. La misma irresponsabilidad con la que se condujo el PRI como gobierno el siglo pasado; es la que demostró como oposición durante los sexenios panistas y la que ahora, una vez más, muestra como gobierno. Así, diera la impresión de que ninguna transformación puede triunfar en el país. Pareciera que todo lo bueno que hagamos los demás, el priismo se encargará de torcerlo, podrirlo, destruirlo y echarlo a la basura.

Claro que el entorno internacional es complicado. Por supuesto que hay un escenario que presenta diversas dificultades. Pero un buen gobierno sabría sortear los peligros y sacar ventaja de las múltiples oportunidades que genera un ambiente inestable. En cambio, Peña Nieto y su equipo se convirtieron, ellos mismos, en el principal obstáculo para el crecimiento del país. Por un lado, con su política fiscal absurda, pensada en el sentido contrario de todas las demás reformas. Por el otro, con su imparable corrupción que elimina toda confianza en los inversionistas, nacionales o extranjeros.

No es sólo mi opinión, porque además siempre fundamento y justifico mis argumentos. Los rubros peor calificados por el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial son “desempeño económico”, que bajó del sitio 19 al 23; y “eficiencia gubernamental”, donde la caída fue del 41 al 46.

Así, pese a esos malos resultados –y otros muchos, de los que los ciudadanos somos testigos habituales– el priismo todavía sale a pedir la confianza de la población; con las mismas mentiras de siempre; con el mismo descaro y el mismo manejo clientelar de sus redes. Hay que preguntares: ¿De qué sirve que ganen si el país pierde?

Se equivocan quienes opinan que las reformas estructurales fracasaron. El único fracaso es el del PRI corrupto; fracaso que, a nuestro pesar, arrastra a México a seguir en el subdesarrollo, sin poder generar las oportunidades y la prosperidad que todos merecemos.


@marcelotorresc