TORRE AZUL

El ejemplo de Peña

Qué pasaría si aquellos que han abusado de su posición de poder, siguieran el ejemplo presidencial y si, tras incurrir en una falta, se limitaran a pedir perdón.


Imaginemos a un Javier Duarte, gobernador de Veracruz, que tal su gestión atroz en aquella entidad, saliera simplemente a pedir que el pueblo veracruzano lo perdonara, y se fuera sin más a disfrutar de una vida opulenta, groseramente contrastante con la realidad que tienen que enfrentar la mayoría de los habitantes aquel importante estado del país.


Qué opinaría que, ahora que ya las autoridades norteamericanas han declarado estar investigando a Humberto Moreira, que el exgobernador coahuilense, en vez de andar con sus bravuconadas contra periodistas, saliera a ofrecernos unas disculpas a quienes vivimos en Coahuila, por habernos heredado una deuda multimillonaria; por haber permitido que su equipo de trabajo falsificara documentos; y por presuntamente dejar que el crimen organizado actuara a sus anchas en la entidad. ¿Bastaría con eso?


Por qué no se le ocurre a su hermano Rubén solicitar nuestro perdón por no haber actuado contra Humberto y sus secuaces; por intentar engañarnos diciendo que la deuda no afectaría el desarrollo del estado, cuando gran parte del presupuesto se ha ido en pagar intereses, al tiempo de que los pasivos han crecido; y por la burla histórica que significó el slogan de su campaña, en el que se prometía que “más Moreira” iba a redundar en un “mejor Coahuila”. ¿Nos conformaríamos?


Qué pasaría si Miguel Ángel Riquelme, en vez de andar de gruñón e iracundo, peleándose con todas las voces críticas; pidiera perdón por sus ocurrencias; por  no haber puesto las condiciones para que otros proveedores hicieran sus propuestas para la concesión del alumbrado; por no hacer una consulta abierta para ver si el teleférico era o no prioritario; por no resolver el problema de agua como lo prometió en su campaña; en fin,  por gobernar de cara a un puesto futuro, en vez de cumplir con sus deberes actuales. ¿Aceptaríamos su perdón y lo dejaríamos seguir adelante?


Si todos estos malos gobernantes pidieran perdón, así como lo hizo el presidente Peña, de todas maneras nada ocurriría. Porque no basta con disculparse. En todo caso, que reparen el daño ocasionado.  Es tiempo ya de que los funcionarios públicos de todos los niveles, sin importar el partido político del que procedan, rindan cuentas claras ante la ciudadanía. Es tiempo de que la impunidad se termine.


En Acción Nacional celebramos que por fin se decretaran las leyes que conforman en Sistema Nacional Anticorrupción; pero no nos conformamos. Exigimos, así como lo hacen millones de ciudadanos, que se apliquen con rigor las leyes. Que los individuos y las instituciones que participen del Sistema, hagan estrictamente lo que la ley los obliga. Y que nadie, absolutamente nadie, siga, nunca más, el ejemplo de Peña.


@marcelotorresc