TORRE AZUL

¿Por qué debe bajar la gasolina?

No es momento de politizar sino de atender los problemas de manera responsable. Si la bancada de Acción Nacional en la Cámara de Diputados propone una disminución en el precio de las gasolinas es porque los mexicanos lo exigen y les asiste la razón.

Primero, por lo que tal medida podría significar en términos del crecimiento del país: hasta un 1% adicional de incremento en el Producto Interno Bruto, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, si se disminuye 50% el valor del combustible. 

Pero además, por el impacto real que el elevado precio de la gasolina ha significado en el bolsillo de los mexicanos.

En 2014 el precio de la Magna -que alcanzó los 13.31 pesos por litro en diciembre- registró un incremento de 9.7%, lo que duplicó a la inflación registrada en ese año, lesionando la economía de las familias del país. La disminución del valor actual de los combustibles, ocasionaría el efecto contrario.

Eso es lo que pretendemos y no hay razón para no hacerlo.

El precio del petróleo a nivel internacional disminuyó 53% entre junio de 2014 y marzo de 2015, en tanto que el precio de las gasolinas bajó en 20% y hasta 30% en Estados Unidos, Guatemala, Panamá y Costa Rica, por mencionar sólo la región geográfica donde se ubica nuestro país.

Además, México es el único país de la OCDE en donde la gasolina en vez de bajar, sufrió un aumento. Esto es grave.Hay algo peor: el gobierno mexicano compra a Estados Unidos el 50% de la gasolina que se vende en el país a un precio aproximado de 8 pesos el litro; sin embargo, se la revende a los mexicanos a  14.38 pesos, que equivale prácticamente a un 90% de sobreprecio.

Es decir, el gobierno federal está haciendo gran negocio con los recursos de la ciudadanía.

Toman dinero público para comprar un producto que luego revenderán al ciudadano con un sobreprecio excesivo.

Hay, pues, una gran injusticia detrás que debe detenerse ya.Es cierto, durante el gobierno del presidente Calderón el PAN avaló un incremento mensual a los combustibles. Las circunstancias eran muy distintas: los precios del petróleo eran por demás elevados y el valor de la gasolina en Estados Unidos, durante casi todo el sexenio, fue superior al de México. Hoy, la brecha entre el valor de la gasolina en ambos países, a favor de los norteamericanos, es histórica e inaceptable. 

Una visión de Estado nos lleva a concluir que, para que la economía crezca, es necesario quitarle cargas a la industria, a quienes generan empleo, para que la gente tenga mayor poder de compra. Por esas y otras razones, no podemos permitir que México, un país petrolero, siga teniendo la gasolina más cara del mundo. Bajar el precio de la gasolina es justo y activaría la economía del país.