TORRE AZUL

Todos contra la corrupción

Las leyes no son suficientes, pero son necesarias. Hoy, gracias al trabajo de diputados y senadores, México cuenta con un marco normativo sólido que le permita, de verdad, atacar la corrupción desde la raíz. Se trata de un tema de máxima prioridad.

Como lo indicaron esta semana organismos de la sociedad civil, no es sólo un asunto que competa a la moral. Mil cien millones de dólares dejaron de recibirse en México vía Inversión Extranjera Directa de acuerdo al cálculo que hace el Fondo Monetario Internacional como consecuencia de la corrupción imperante.  

Pero el mayor daño que hace ese mal al país no puede ser cuantificado. ¿Cuántos se quedan sin alimento? ¿Cuántos sin educación, salud, empleo bien remunerado? ¿Cuántos reciben pésimos servicios públicos, sólo porque hay funcionarios incapaces de entender que los recursos del erario le pertenecen a la ciudadanía y no a ellos?Cierto, todavía hay vacíos legales, como la no eliminación del fuero constitucional a los titulares de los Ejecutivos federal y estatales, que permiten sospechar que cierta impunidad se mantendrá.

Pero, el avance que se dio con la aprobación con la Ley General de Transparencia y con el aval que lleva ya el Sistema Nacional Anticorrupción, es de enorme importancia y no puede soslayarse. 

Por supuesto, toda ley que no se aplica es letra muerta.

El nuevo esquema normativo en materia de transparencia y rendición de cuentas tendrá que ser llevado a la práctica cotidiana y todos somos, en mayor o menor medida, responsables de que eso suceda.

Queda claro que la mejor manera de aplicación es actuar con irrestricto apego a lo que la ley señala. Suele decirse en relación al servicio de recolección de basura que “la ciudad más limpia es la que no se ensucia”; así también, la sociedad menos corrupta es aquella en la que funcionarios y ciudadanos respetan la ley.

Pero como tristemente esa no es nuestra realidad, se hace indispensable la transparencia.  Todo individuo u organismo que recibe y hace uso de recursos públicos debe permitir que se le fiscalice.

La rendición de cuentas necesita llegar a ser la regla y no la excepción.

Urge acabar con la impunidad de los servidores que abusan de su poder tomando indebidamente los recursos del erario y de los empresarios que ofrecen prerrogativas, como la Casa Blanca o la de Malinalco, para que se les otorgue obra pública. La corrupción nos daña a todos, por ello, sin excepción, todos debemos luchar en contra de ese mal que carcome el futuro de la Nación. 


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc