TORRE AZUL

El camino de la prosperidad

La situación que atraviesa el país es muy delicada; sobre todo, cuando quienes están al frente, tomando las decisiones más relevantes, dan muestras de que sólo les importan sus negocios personales, aunque afecten el bienestar del país. Y esto, ocurre de manera similar, tanto a nivel federal, como en muchos de los estados y municipios. 

El nuestro, todavía puede ser un país próspero, aunque muchos mexicanos hayan perdido las esperanzas de que así sea. Por supuesto, una condición fundamental para que puedan ser creadas mejores condiciones de vida, es terminar con la corrupción.

Parece una tarea imposible, pero la realidad es que podemos tener avances significativos en la materia, una vez que las leyes necesarias para operar el Sistema Nacional Anticorrupción estén listas. 

Sé que las leyes por sí mismas no resuelven los problemas, pero estoy convencido de que nos ponen en la vía para solucionarlos. Para no ir tan lejos, ahí tenemos el ejemplo de Coahuila. En su papel de encubridor, el gobernador Rubén Moreira ordenó reservar los documentos relacionados a la megadeuda.

Pues bien, gracias a que entran en vigor las reformas a la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, el Estado de Coahuila estará obligado, partir del 5 de mayopróximo, a publicar lo que antes intentó esconder. Se obtiene así una victoria que sirve para alimentar la convicción de que las leyes son una enorme ayuda cuando los ciudadanos nos decidimos a aplicarlas. 

En la medida en que la corrupción vaya cediendo, y que los recursos del erario vayan siendo aplicados exactamente en aquello para lo cual fueron destinados, las condiciones de vida de la ciudadanía tendrán que mejorar.

No hay soluciones mágicas, por supuesto, pero imaginémonos qué significa para el progreso de una región, vivir en una ciudad en la que un par de días de lluvia no terminan por destrozar el pavimento de las calles, debido a que se utilizaron los materiales y las tecnologías adecuadas; porque cuando no se roba, el dinero sí alcanza. No le demos más vueltas, la ruta que conduce hacia el bienestar generalizado exige poner un alto a los corruptos.

Por eso, los ciudadanos debemos exigir y vigilar. Los servidores públicos, de todos los niveles, deben saber que están siendo observados, y que no se les perdonarán sus faltas, porque el país y sus habitantes no merecemos el destino al que los corruptos nos han arrastrado. Acabemos de una vez por todas con la corrupción y retomemos el camino de la prosperidad para todos. 


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc