TORRE AZUL

Rubén y su derecho a no contestar

“Tengo derecho a no contestar”, respondió a un reportero el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, hace unos días en Saltillo, cuando le preguntó por el asunto de la deuda. El profesional de la noticia narra que, luego de negarse, Moreira Valdez le aseguró: “Los papeles de la deuda están transparentados y usted los puede consultar también, y las denuncias, en los términos que la ley determine, usted los puede consultar”.

La escena muestra a la perfección cuál ha sido la conducta del titular del Ejecutivo en la entidad a lo largo de su mandato: Anteponer sus propios intereses –y los de su hermano Humberto–  por encima del bienestar de los coahuilenses; y trasladar la responsabilidad de la megadeuda a la ciudadanía; esa ha sido su “nueva” forma de gobernar.

Se le olvida al gobernador Rubén Moreira, que parte de la documentación relacionada con la herencia maldita que nos dejó su hermano, fue reservada por la Auditoría Superior del Estado, y que tendremos que esperar hasta el 2019 para conocerla. Por cierto, muy pocos creen en la autonomía del órgano fiscalizador en la entidad; de ahí que la mayoría asume que impedir el acceso a esos documentos fue orden de su hermano menor, Humberto. Es posible que así haya ocurrido.

Lo que sí es cierto –y está claramente en la respuesta del gobernador que motiva a esta reflexión– es que su gobierno ha endosado a otros la responsabilidad de investigar. Suponer lo contrario, sería aceptar entonces que estamos ante las autoridades más incompetentes del orbe; una vez que sus presuntas investigaciones no han conducido a absolutamente a ningún lugar.

Pero no, lo que todos sabemos que ha sucedido es que el actual gobierno coahuilense no ha querido averiguar nada.

Todo ciudadano, y ciertamente que Rubén Moreira lo es, aunque tal parece que lo ignora, está en su derecho de defender su propio interés. No obstante, quien decide dedicarse a la función pública, para poder llevar a cabo su labor con dignidad, necesita dar prioridad a los derechos de los demás. La visión de un verdadero estadista depende de su capacidad para abandonar el impulso natural a auto protegerse, para poner a buen resguardo a los demás.

Los Moreira han hecho todo lo contrario. Han puesto una y otra vez sus intereses por encima del bien común de los coahuilenses. Rubén lo sigue haciendo al contratar a una de las empresas que supuestamente pertenece a su hermano. No tiene pudor alguno. Por eso, seguirá defendiendo su derecho a no contestar.

A los ciudadanos, Rubén Moreira no nos deja otra opción: Usemos nuestro derecho a cuestionarlo, una y otra vez; hasta que se porte como el estadista que debe ser. 


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc