TORRE AZUL

Riquelme y su gestión de ocurrencias

El alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, gobierna a punta de ocurrencias. Por supuesto, algunas le salen más o menos bien, pero otras son un desastre, como la famosa concesión del Alumbrado Público, que no hay día en que no presente fallas en algún sector de la ciudad, y quien diga lo contrario, miente.

El problema de gobernar por ocurrencias es que, aunque éstas tuvieran un final feliz, no obedecen a decisiones racionales, que se toman a partir de un diagnóstico serio de las necesidades del Municipio. Por eso, aparecen puntadas como la del teleférico.

Lo paradójico del asunto, es que la administración de Riquelme cuenta con una herramienta, que él mismo creó, que es el Instituto Municipal de Planeación, el IMPLAN. El instituto debería ser la luz que iluminara las decisiones del alcalde; de tal manera que, la construcción de un teleférico, o de cualquier otra obra pública, tendría que estar soportada por los estudios serios que hiciera el IMPLAN. Evidentemente esto no está siendo así.

Cuando se ha preguntado en los medios a algunos de los miembros del IMPLAN sobre el teleférico; estos se limitan a responder que “podría ser” un detonante para la competitividad turística de Torreón. El sentido común nos hace preguntar: ¿Cómo que podría? ¿No hay certezas? Y claro que no las hay, porque la decisión no emana de un diagnóstico del órgano creado, supuestamente, para planificar el desarrollo del Municipio, sino que es una ocurrencia más del alcalde Riquelme, que obliga a hacer malabares a los responsables del IMPLAN que, para no quedar mal con su jefe Riquelme, se ponen a hacerle al adivino.

Lo peor del caso es que, en esas circunstancias, el IMPLAN mismo aparece como otra más de las puntadas del alcalde. ¿Para qué pagar a toda una estructura, que además está conformada por personas altamente capacitadas que no cobran barato por obvias razones, si de todos modos la gestión municipal va a seguir dependiendo de las “inspiraciones” –y “aspiraciones”– personales del alcalde Riquelme?

Es posible que se argumente que, sólo algunas decisiones, excepcionales, son tomadas de esa manera, desapegadas del trabajo de diagnóstico municipal que debe estar haciendo el IMPLAN. Que acaso, temas como el abasto y calidad del agua potable en Torreón, o de movilidad -tan solo por mencionar algunos-, no son prioritarios? Acaso Miguel Riquelme sabrá que el 49% de los habitantes se mudarían si tuviera posibilidad de vivir en otro lugar? o que el 64% de estos, consideran que en los 10 próximos años el tráfico empeorará?  Estudios sociales y de opinión pública, sobran; lo importante es valorarlos y considerarlos. De todos modos, el absurdo permanece porque el alcalde Riquelme debe recordar que estamos en tiempos en donde los recursos son limitados y las necesidades son muchas, por ende, no se pueden tomar decisiones por fuera de un plan racionalmente construido.

Con hechos, Riquelme demuestra que su gestión es por “ocurrencias”. ¿Los coahuilenses en verdad quieren otro sexenio de ese estilo, que es el propio de los Moreira?


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