TORRE AZUL

Riquelme y los Picapiedra

Cuántas veces el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, ha salido a decir que sí escucha a la ciudadanía y cuántas veces más ha demostrado todo lo contrario, sobre todo, cuando la postura de los habitantes del municipio es contraria a los caprichos del edil. La verdad es que ya perdimos la cuenta. Pero, concentrémonos en la más reciente, relacionada con el poco prioritario proyecto del Teleférico de Torreón y la opinión que al respecto vertió el Colegio de Arquitectos de La Laguna.

Hay que resaltar en este caso que no se trata de un “simple comentario”, emitido a la ligera por un ciudadano –que, por supuesto, estaría en todo su derecho de expresar su punto de vista– sino que se refiere a la opinión experta de un grupo colegiado de profesionales de un campo directamente vinculado al proyecto en cuestión. Nada más por ese motivo, el alcalde Riquelme debió haber puesto total atención. Pero prefirió, fiel a su estilo, el insulto.

Tienen toda la razón los integrantes del Colegio de Arquitectos de la Laguna en sentirse ofendidos por la absurda respuesta del alcalde Riquelme, quien mejor debió haberse quedado callado, antes de salir con su “sarcasmo” de mal gusto. Sin embargo, tendríamos que preguntarnos honestamente si es posible esperar algo distinto de alguien que gobierna como si fuera el dueño del municipio.

Miguel Ángel Riquelme, dijo respecto a su capricho del teleférico que, “entre más moderno más bonito”; algo similar se puede decir de la manera de gobernar: Hay que dejar detrás las prácticas arcaicas y retrógradas, que le son tan propias al priismo. Sin embargo, allí es a donde al ingeniero Riquelme no le agrada la modernidad. A él le gusta a la antigüita: Sin diálogo, sin negociación ni consensos; imponiendo su voluntad –y la de su patrón Rubén Moreira– a rajatabla; y construyendo “participación ciudadana” a modo, como el Consejo de Transparencia, para la pura fachada.

No es de extrañar, por eso, que el referente de su malograda burla hayan sido los “Picapiedra”, esos ficticios personajes animados, que caricaturizaban la vida en la Edad de Piedra. Porque así es la manera de gobernar de Riquelme: Cuaternaria; como si estuviéramos en “Rocadura”. Preguntémosle, solo por dar el ejemplo más notorio, al caricaturista Eduardo “Guayo” Valenzuela, quien, como sabemos, fue víctima probada de agresión por parte de unos malos agentes de la Dirección de Seguridad Pública de Torreón, que lo trataron como si viviéramos en un mundo primitivo. ¿Y qué hizo el alcalde Riquelme? Una vez más, desoír las peticiones ciudadanas para que se hiciera una disculpa pública.

Tal vez, el deteriorado estado de las calles torreonenses, hayan hecho suponer al alcalde Riquelme que en verdad estamos en la Edad de Piedra, y que necesitamos como autoridad a unos cavernícolas que no dialogan con la ciudadanía, sino que la agreden física o verbalmente.


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc