TORRE AZUL

Quieren impunidad

La intención que tienen los gobernadores priistas cuando designan al candidato de su partido a sucederlos en el cargo, no es procurar la continuidad de sus proyectos, sino garantizar su impunidad. Esa es la razón por la que Humberto Moreira colocó primero, como interino, a su incondicional Jorge Torres López, para después heredar la gubernatura a su hermano Rubén.

Ambos, cuidaron celosamente las espaldas del ex dirigente nacional del PRI, quien gracias a que nunca se siguió una investigación seria y oportuna, ordenada y llevada a cabo como correspondía por las autoridades coahuilenses, goza de su libertad que le permite defender eso que él, Humberto, llama su “honor”.

Esa es también la intención que está detrás de la imposición de Esteban Villegas Villarreal como candidato del PRI para gobernar el estado de Durango, hecha por el actual titular del Ejecutivo en esa entidad, Jorge Herrera Caldera. Como su compañero de partido en Coahuila, Herrera Caldera también intenta que nadie le revise las cuentas; que nadie lo responsabilice por los posibles daños causados al erario, en una entidad con amplias zonas de pobreza y marginación.

No nos debe extrañar, en ese sentido, que ambas entidades, Coahuila y Durango, tengan índices de impunidad por encima de la media nacional, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad México 2016, elaborado por la Universidad de las Américas Puebla. ¡Cómo no iba a resultar así, cuando sus cabezas ponen el ejemplo! Por eso resulta indignante que las autoridades de los dos estados se vanaglorien de una supuesta capacidad por prevenir el crimen e impartir justicia, cuando los hechos muestran con toda claridad que sus más grandes delincuentes, no sólo no son perseguidos, sino que hasta son protegidos por la propia autoridad.

Porque la probada falsificación de documentos para contratar parte de la megadeuda en Coahuila, debió haber ameritado un castigo ejemplar e inmediato por parte de la actual administración; pero Rubén Moreira y su equipo no movieron un dedo para que así sucediera. Porque tampoco en Durango, Esteban Villegas, en el remoto caso de que llegara a ganar, porque ni los priistas lo quieren, hará lo que le corresponde constitucionalmente para llamar a cuentas a su padrino político.

En las manos de la ciudadanía está la posibilidad de romper las cadenas de las complicidades y la corrupción. No entreguemos nuestro voto a quienes han dañado a nuestra tierra. Terminemos ya, de una vez, con la hegemonía priista en Durango y Coahuila.


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