TORRE AZUL

Presidente reprobado

En sólo un año, el presidente Peña Nieto perdió 16 puntos porcentuales de aprobación ciudadana a su gestión. Pasó de 50% (agosto de 2014) a 34%, sin embargo, en cuanto aprobación de líderes, la caída es estrepitosa, cae de 40 a 15% en el mismo período, de acuerdo al sondeo que practica Reforma.

Es la consecuencia natural de una manera de gobernar que lo ha conducido a tener muy pocos aciertos y a incurrir en demasiados yerros. Sin duda, la fuga de Joaquín Guzmán Loera es la mayor muestra del fracaso del gobierno federal en materia de Seguridad.

Nadie niega que ha habido un descenso en los delitos de alto impacto. Sin embargo, éstos todavía se encuentran en niveles muy superiores a los tolerables, incluso por encima que los que se presentaron en los primeros años de mandato de Felipe Calderón.

Además, la disminución de los índices delictivos no ha impedido que estados como Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa, Oaxaca y Morelos se conviertan en auténticos lugares sin ley ni autoridad.

Pero si en Seguridad Pública las cuentas del Presidente de la República son deficitarias, lo que está ocurriendo con la economía es todavía peor. Para este 2015, las estimaciones – nuevamente a la baja – indican que en el mejor de los casos el PIB habrá crecido 2.55%.

Como sabemos, el ajuste tiene múltiples implicaciones en inversión productiva, generación de empleos y calidad de vida de los mexicanos. Nadie más afectado que las familias mexicanas, que cada día sufren más para satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, esa no es la peor de las noticias.

Lo más grave es la obstinación del gobierno federal que se empeña en mantener intacta una reforma hacendaria que, como he reiterado en innumerables ocasiones, anula toda posibilidad de mejoría en el desempeño económico del país. Lamentablemente no es todo lo que funciona mal en el actual gobierno.

En el sondeo de Reforma la ciudadanía reprueba la gestión del Ejecutivo Federal en educación, salud, combate a la pobreza, empleo, política exterior, política interior y corrupción. Este último rubro es seguramente la raíz de la mayor parte de los problemas del país.  

Los mexicanos no habíamos visto a un presidente en funciones metido en un escándalo como el de la Casa Blanca, por ende, tampoco habíamos atestiguado la desfachatez y el descaro con el que se han manejado ese y otros casos desde la Presidencia.  

El Presidente Peña Nieto ganó las elecciones de 2012 asegurando que “sabía gobernar”. Hoy, cuando está cerca de cumplir la primera mitad de su mandato, muchos ciudadanos sienten que mintió y por ende engañados; que el presidente y su equipo no saben lo que están haciendo.

Por eso lo reprueban.  


tuiter: @marcelotorresc