TORRE AZUL

El PRI malo… y el peor

El PRI tiene dos caras: la mala y la peor. La primera es la de la ineficiencia gubernamental, los servicios públicos de mala calidad, las obras de infraestructura costosas y mal ejecutadas, la inseguridad en las calles, las ocurrencias y decisiones carentes de todo sentido, etc. La cara peor es la que, además, hace negocio con todo lo anterior.

El PRI malo es el que ha ocasionado las peores crisis económicas en México y en los estados en los que ha gobernado. Nadie como un priista para endeudar absurdamente al país o a entidades como Coahuila, Chihuahua, Nuevo León o Veracruz. Y nadie para, de paso, enriquecerse a costa de esos pasivos como los gobernadores que estuvieron al frente de esos estados, algunos en la cárcel, otros prófugos de la justicia y otros con todas las sospechas encima. 

La cara mala del PRI está también detrás del fallido combate a la pobreza, en el que los programas sociales son utilizados de manera clientelar, para garantizar el voto en las urnas y no para verdaderamente ayudar a las personas a salir de sus condiciones de marginación. Pero, la cara peor, está en quienes, por ejemplo, guardan los apoyos destinados para mitigar las pérdidas ocurridas por causa de algún desastre natural, para repartirlos después en época de elecciones como pretendía hacerse en Torreón.

El rostro malo del PRI es aquel que deja a los hospitales sin medicamentos; que usa indebidamente los fondos de pensiones poniendo bajo riesgo la posibilidad de un retiro digno para los trabajadores; el que deja de pagar por meses a sus proveedores porque se ha gastado su dinero en cosas que no son prioritarias. Pero, el peor, es el que paga puntualmente a empresas fantasmas; el que pone a su servicio al Congreso y a sus órganos para garantizar su impunidad y la de los suyos; el que manda reservar la información sobre la deuda para evitar que se demuestre el desfalco.

Hay un PRI malo y otro, el de los Moreira, que es peor.  


Face: marcelotorresc / Tuitter: @marcelotorresc