TORRE AZUL

México no se lo merece

Las instituciones mexicanas necesitan ser dignificadas. Nos encontramos en medio de un proceso electoral de máxima relevancia para el futuro del país.

En plena campaña, pareciera imposible no mezclar los asuntos partidistas con aquellos que tienen que ver con el respeto al Estado de Derecho y al marco institucional que ha sido diseñado para garantizarlo. Quienes tenemos el privilegio de opinar de manera pública corremos el peligro de que nuestras expresiones sean interpretadas como surgidas con la intención de dañar al adversario político. No es mi caso. Sin embargo, es momento de aceptar el riesgo ante la gravedad de lo que estamos viviendo.

Reitero: Lo que me dispongo a señalar está totalmente motivado por algo que todo ciudadano - máxime aquellos que nos desempeñamos como representantes – debemos hacer: Defender nuestras instituciones. 

No me alegra que una semana sí y otra también, el presidente de la República y su equipo más cercano, así como su familia, aparezcan involucrados en escándalos de corrupción, conflicto de intereses o mal uso de los recursos públicos. A nadie que sienta amor por México y que valore lo mucho que nos ha costado la construcción de nuestra democracia, por imperfecta que ésta sea, le puede alegrar. 

Las consecuencias no son simplemente las de un grupo de personas pertenecientes a un partido político que pierde de forma dramática su credibilidad de cara a la Nación, como lo demuestra la mayoría de las encuestas y estudios de opinión.

El daño mayor se hace a la Presidencia misma, institución que históricamente ha sido central en el devenir de los mexicanos. Basta leer lo que se dice en la prensa internacional, en particular la de nuestros más importantes socios comerciales, para darnos cuenta del grave daño que se ocasiona y que parece tenernos en vilo a todos. A todos excepto al Ejecutivo federal. Peña Nieto se irá. Los cargos de elección popular en México tienen caducidad, así es que su tiempo, como el de todos, terminará.

La pregunta decisiva en este momento es: ¿En qué condiciones dejará al país y a la institución presidencial? Si no se rectifica, si se sigue gobernando desde la frivolidad y la irresponsabilidad actuales, el próximo mandatario, sin importar el partido del que emane, tendrá ante sí, además de todos los problemas que estará viviendo el país en el 2018, la titánica tarea de reconstruir la Presidencia.

En verdad, no se vale. México no se lo merece. 


face:marcelotorresc y @marcelotorresc