TORRE AZUL

Impunidad, pobreza y desconfianza

No existe mayor agravio para una sociedad que la ausencia de castigo hacia quienes cometieron un delito, sobre todo si se trata de uno grave. Indigna profundamente que, de acuerdo al Índice Global del Impunidad, México sea el segundo país en el mundo -de los 59 que fueron evaluados- en donde más crímenes quedan sin sanción, sólo por debajo de Filipinas.

Pero sin duda lastima más ver que muchos de los que hoy están indebidamente gozando de su libertad, hayan tenido un cargo público respaldado por el voto ciudadano.

Si hay algo que está lastimando en México es la confianza. Son muchos los habitantes de este país que han dejado de creer en las instituciones y en quienes se dedican a la función pública. Revertir tal realidad debería ser prioritario. Sin embargo, hay claras muestras de que esa no es una preocupación de las autoridades en el gobierno federal ni en muchos de los estatales y municipales.

Por doquier, somos testigos de cómo la corrupción golpea al erario. Prácticamente no hay día en que no nos enteremos de un desfalco perpetrado por servidores públicos que se enriquecen de manera ilícita.

Todo a costa de la pobreza de la mayoría de los mexicanos que no logran salir de su situación porque el dinero que debería ser aplicado con rigor y absoluta honestidad y transparencia a Educación, Salud, Vivienda, Infraestructura, etcétera, termina de manera ilegal en los bolsillos de –hay que decirlo con todas sus letras- delincuentes.

¿Para qué han servido, por ejemplo, los programas de Desarrollo Social? Las cifras dicen que no para acabar con la miseria. No se termina con la pobreza porque ésta es un negocio electorero y económico de muchos malos servidores públicos que se llenan de poder y dinero sin importar el daño que ocasionan a la nación. Pero, ¿cuándo hemos visto al Presidente Peña llamar a cuentas a la Secretaria Rosario Robles por el rotundo fracaso de su política asistencial? En cambio, sale a aplaudirle y a protegerla.

De acuerdo al informe de CONEVAL,  sobre la medición de pobreza, ésta aumento de 45.5 a 46.2% (de 53.3 a 55.3 millones), es decir, hoy hay 2 millones mas de mexicanos en condiciones de pobreza; la población urbana en pobreza pasó de 40.6 a 41.7%. Esto nos indica claramente que vamos hacia atrás, y que los programas insignia del Gobierno Federal son un fracaso. 

En la mayoría de los estados y municipios ocurre algo similar.

Todos dicen invertir carretadas de recursos en el combate a la pobreza; todos aseguran estar terminando con ella. Pero las cifras demuestran lo contrario. ¿A dónde realmente va a parar ese dinero? La Secretaría de Desarrollo Social ejercerá este año 114 mil millones de pesos; los estados invierten entre 4 y 6% de su presupuesto en programas sociales y, ¿para qué? ¿Quién se está robando de manera impune ese dinero? ¿Cuándo se castigará a quien hace uso indebido de los recursos públicos? Por eso, la ciudadanía no cree. 


Tuiter: marcelotorresc