TORRE AZUL

Humberto… y su hermano

Las acusaciones contra Humberto Moreira y personas allegadas a su gobierno, hechas en Estados Unidos por un presunto miembro de una organización criminal, son de suma gravedad. Sobre todo porque no son aisladas. Por el contrario, forman parte de una larga lista de señalamientos que han conducido a la cárcel incluso, a algunos de sus ex colaboradores. Sin embargo, Humberto sigue libre y defendiendo su supuesta honorabilidad.

Pero, ¿qué de honorable puede tener alguien que dejó el estado que gobernó sumido en una deuda que pagaremos, por lo menos, las próximas tres décadas? ¿Dónde está la honorabilidad de un político que tuvo que dejar la dirigencia nacional de su partido en medio de múltiples escándalos surgidos todos por su pésima manera de gobernar?

Es verdad que Humberto, hasta ahora, ha logrado conservar su libertad. Sin embargo, lo ha hecho en parte por ese costosísimo equipo de abogados que se encuentra a su servicio, lo mismo en San Antonio, Texas que en España; cuyos altos honorarios no parecen ser un problema para el ex mandatario estatal. Es más, como se puede apreciar en su carta dirigida a los medios que reprodujeron la nota con las nuevas acusaciones, está dispuesto a seguir haciendo uso de esos expertos en derecho penal, para ir en contra de todo aquel que atente contra su reputación.

Para los coahuilenses, eso no significa otra cosa que impunidad recubierta del autoritarismo de alguien que no conoce otras formas, porque así fue como gobernó; y que evidentemente no está resignado a vivir alejado de los reflectores, en la modesta medianía del anonimato, lugar en el que suelen refugiarse la mayor parte de los políticos que fueron señalados por su corrupción y sus vínculos con la delincuencia.

Pero al exgobernador de Coahuila quizás no haya cosa que más miedo le dé que perderse en el anonimato. A Humberto siempre le ha gustado ser el centro de atención y el eje de todas las conversaciones. Simplemente recordemos, durante su gestión, cuántas veces se convirtió en nota nacional, no por sus buenas acciones sino por sus bravuconadas y sus reacciones atípicas para alguien de su envestidura. 

Lo cierto es que, más allá del destino de Humberto Moreira, Coahuila sigue pagando las consecuencias de haberlo tenido como gobernador: endeudamiento, desapariciones, obra pública de mala calidad, pésimos servicios púlbicos… y encima al hermano. Ese cómplice perfecto que ha dedicado buena parte de su gestión a tapar -que no a corregir- las triquiñuelas y los malos manejos de Humberto y sus secuaces, perseguidos por la justicia extranjera, pero sistemáticamente exonerados por las autoridades coahuilenses.


tuiter: @marcelotorresc