TORRE AZUL

Cuarto Informe: fracasos y mentiras

En unos días, el presidente Peña deberá presentar su Cuarto Informe de Gobierno. Si existiera en el mandatario algún rasgo de honestidad, tendría que explicar las razones por las que su gestión ha fracasado. Pero ya ha quedado suficientemente demostrado que el titular del Ejecutivo federal no conoce esa virtud, por lo que no es difícil predecir que su Informe será como los tres que le precedieron: un engaño.

Más allá de lo que Peña diga en el Informe, está la realidad. Y ésta, explica con argumentos irrefutables la razón por la que es el presidente peor evaluado de la historia contemporánea de México.

Comencemos por el desempeño económico que no merece un calificativo distinto a “mediocre”. La vocación recaudatoria del Ejecutivo, pésimamente asesorado por el secretario Videgaray, no ha hecho sino destruir las posibilidades de desarrollo del país, arruinando el potencial de las reformas estructurales. Este año, una vez más, no se alcanzará ni el 3% de crecimiento del PIB y aunque es cierto que el contexto mundial no es el más favorable, la necedad de aferrarse a una política fiscal que ha desangrado a las empresas es la principal causa del desastre.

Hasta el año pasado, la actual administración federal presumía de lo que llamaba “logros” en materia de seguridad. Hoy las estadísticas demuestran que se equivocaban. Las cifras de homicidios dolosos en el país crecen a niveles alarmantes, evidenciando que tampoco en ese rubro Peña y su equipo han cumplido; y que de poco sirvió el famoso “cambio de estrategia” que tanto prometió en su campaña, y que muchos, incluso, aseguran que nunca apareció.

Al fracaso económico y en materia de seguridad, que eran los temas más relevantes, se suman los malos resultados en materia educativa, con una reforma que se quedó corta y que ni así pudo aplicar; en salud, vivienda, ciencia y tecnología, cuidado del medio ambiente, y el resto de los asuntos públicos.

Pero, el tema de mayor gravedad ha sido, sin duda, el de la corrupción. A este gobierno se le va a recordar por la Casa Blanca, el departamento en Miami, y por haber hecho pasar esas prácticas torcidas como “normales”. Pero, también, por la simulación. Por haber colocado a un títere para exonerar al presidente y por intentar, de la manera más descarada, burlarse de la ciudadanía con un perdón que no era sino pura pantomima.

El problema no es lo mal que le ha ido a Peña sino lo mal que le ha ido a México con su gestión. Son las consecuencias que se tendrán que pagar durante muchos años, por la irresponsabilidad y la ineficiencia de un presidente que dijo que sabía gobernar; pero que también en eso, nos mintió a los mexicanos. 


Face: marcelotorresc y tuiter: @marcelotorresc