CABLE A TIERRA

Una reforma al revés

Sobran revolucionarios en Facebook y faltan buenos ciudadanos en las calles. Así reza un meme. Y sí. Es la triste historia de los últimos días. Que se incendia Oaxaca y de inmediato en las redes sociales todo mundo se vuelve experto en el tema, replica, debate, expresa, condena, pide la horca, asegura y denosta, desde lo que imagina saber.

Y ni los propios profesores conocen el contenido de la Reforma Educativa, porque la misma se centra en una negociación con el sindicato de maestros para revisar temas laborales, pero no mejoras sustanciales a un sistema educativo viejo rebasado por la modernidad mundial.

Kendi Moreno es profesora, de nivel básico y pondera una situación: la reforma no tomó en cuenta que hay escuelas, como donde ella imparte clases, que carecen de agua potable, con temperaturas superiores a los 39 grados y sin refrigeración. Cualquiera puede saber que un niño muriendo de calor y deshidratado difícilmente podrá aprender.

En más de ocho años esta profesionista no ha superado los 10 mil pesos de sueldo y ahora se le exige tener alumnos de primer mundo con iniciativa, creatividad y destrezas académicas. ¿De verdad? ¿Como por arte de magia? ¿Como por decreto? Un funcionario público dudó de la veracidad de esos datos.

Dijo que ese escenario es propio de Oaxaca, no de La Laguna. Y habría que señalarle que en Coahuila y en Durango hay escuelas que presentan más dificultades que en Oaxaca y otras que envidiarían en China, también es cierto. 

No hay piso parejo para la educación en todo el territorio lagunero, menos en el país. 

Carmen Rentería, coordinador de evaluación educativa en Coahuila, señaló que hay una verdad enorme en todo este conflicto: las reformas siempre se hacen de arriba hacia abajo y pocas veces se toma en cuenta a los profesores.

Se debería, argumentó, considerar a los maestros, los buenos, estén frente a grupo o en tareas administrativas, como parte de quienes operan las reformas, no sólo al sindicato y a la cúpula federal.

Gabriel Castillo Domínguez, profesor jubilado y ex director de la Normal Superior de Lerdo, concretó que debió integrarse un grupo multidisciplinario con académicos reputados de la UNAM, del Politécnico, del CONACYT, del Colegio de México, entre otros organismos, para concretar la reforma. Pero no fue asi. 

Ahora con Oaxaca incendiándose y con las redes haciendo eco de “opinadores” desde el corazón y no desde la razón, más quienes llevan agua a su molino político, resulta una propuesta buena, pero desfasada. Pareciera que nadie escucha a nadie. 

Y mientras tanto millones de niños siguen tomando clases en escuelas sin agua potable, sin estructura, con profes que ganan como obreros y con libros de texto a los que la multicitada reforma no los alcanzó. 


@marmor68