CABLE A TIERRA

Más muros, más morros

Sin tanta parafernalia, programas especiales y sin recursos públicos, ciudadanos se organizan en Coahuila y Durango para combatir, muy a su manera, las secuelas que dejó la violencia.

En la Comarca Lagunera aún viven sicarios de 15 años que aprendieron el “oficio” de matar y regentear a otras adolescentes para comerciar con sustancias prohibidas. Si su meta de venta no se cubre, eliminan a sus vendedoras. No conocieron otros ejemplos. Sus padres sucumbieron al “encanto” del narco y el dinero sucio.

Luego, cayeron en desgracia y fueron borrados del mapa coahuilense o duranguense, según sea la referencia geográfica.Las historias son las mismas de un lado del Río Nazas o del otro.Con el tema de la Prevención Social del delito se han pretendido rescatar extensas zonas. Colonias asentadas en áreas viejas de la ciudad. Marginadas del desarrollo comercial e industrial.

Encapsuladas en la violencia como el cáncer y olvidadas convenientemente por todos como si se tratara de causas perdidas. Es cierto que con recursos públicos federales se han rescatado esas zonas. Y a los jóvenes residentes. 

Los verdaderos héroes, sin embargo, están en otra parte.Sin el apoyo institucional esos héroes son auténticas fábricas de ideas, cuyo tema central es el rescate de los morros para no verlos convertidos en sicarios a la vuelta de la esquina. Exploran esas zonas, detectan a quienes pueden empuñar una lata de aerosol en lugar de un arma y les guían por el camino de las artes.

Eduardo “Guayo” Valenzuela no se conformó con criticar a los políticos a través de la caricatura y emprendió su propio programa de salvación en las zonas aisladas por el crimen. Ahora cambia vidas a través de “Más muros, más morros”, su iniciativa para cambiar la violencia por el arte. Una graffiteada espiritual a los chavos y sus murallas. 


@marmor68