CABLE A TIERRA

Las inquisidoras

Las redes sociales son la cama del resentimiento. Ahí “duermen” las emociones contenidas que no siempre son positivas y las críticas más baratas o gratuitas que pueden darse con el único afán de llamar la atención, de quien es objeto de afecto o de denostación. 

Resulta increíble que un alguien se tome la molestia de ocupar su valioso tiempo en llamar “zorra” a una comunicadora guapa que se ocupa del pronóstico del clima en un noticiario. ¿El crimen de la presentadora? Usar minifalda y tener un cuerpo atlético.

La idea preconcebida, en este mundo de doble moral, es que escotes y faldas cortas determinan la decencia de una mujer. Lo más patético: quien denosta es otra mujer. Lo más duro: no se le puede contestar en el mismo tono, porque puede reenviar la respuesta de la comunicadora a las  redes sociales y hacerse la víctima.

El consejo entonces es: haz de tripas corazón. Finge demencia y por favor no tengas la piel tan sensible. 

Es muy perverso estar luchando para que se eliminen las conductas antiparitarias en la sociedad, cuando lo profundo de los escotes o el largo de las faldas determina la “moralidad” de una mujer desde el punto de vista de otra mujer. 

¿No fue ese punto de vista el que detonó que las mujeres fueran cubiertas de pies a cabeza en otras naciones para no ser ocasión de pecado de los hombres? ¿En serio? Primero, denostar en Facebook y luego qué sigue: ¿quemar en leña verde? 

Como diría Luis Eduardo Auté: a este mundo, no lo entiendo. 


@marmor68