CABLE A TIERRA

Una calle para convivir

No es que los “IMPLANES” sean el camino, la verdad y la vida para una ciudad que busca crecer armoniosamente. Pero son lo que más se le parece. Mientras que en Torreón el IMPLAN despega y reúne evidencia de los indicadores económicos para “ofertar” la ciudad, en otras regiones encuentran su vocación.

El IMPLAN de Monterrey pone el ejemplo, sin embargo, porque sus planeaciones tienen qué ver con un desarrollo más humano. Algo de lo que habla la antropóloga Laura Carrera: “no se le puede pedir ser humano a quien vive en condiciones inhumanas” es lo que ahora busca la metrópoli regia. Dejar de hacer una ciudad para los autos y pensar más en los seres humanos. 

Ahora la oferta tiene qué ver con la recuperación de las calles con banquetas más amplias que provoquen la convivencia, la cohesión social. Es obvio, como reflexiona el IMPLAN de Monterrey que la cultura y la educación se dan en las calles, “por eso no queremos que el ciudadano viva en la isla de su coche, en la isla de su casa y en la isla de su trabajo”.

De ahí que los conceptos de calle completa, de ciudades compactas, de la convivencia social, de la movilidad urbana sean la meta, el objetivo. 

Genera un poco de esperanza que ciudadanos busquen esas vías para el desarrollo de sus comunidades, al margen de que a la par se atraiga la inversión económica o se busque “acompañar”  a la autoridad y se le orille a ser más transparente. Menos opaco.

El secreto está en la planeación sí, pero más allá de eso en buscar la vida digna para todos, por convicción, por humanidad. 



@marmor68