CABLE A TIERRA

De boca en boca

En estos tiempos extraños, por más que las autoridades resalten la recuperación de la vida cuasi normal tras la violencia, hay que aprender a convivir con situaciones bizarras y hasta anormales, provocadas muchas veces por el rumor difundido en redes sociales o a la antigüita: de boca en boca.

Cuando un hecho relacionado con la seguridad pública se generó en el Distrito Colón, de Torreón de inmediato un buen samaritano especuló que la desaparición de una joven se debía a la operación de una banda de tratantes de blancas, que a ese sector no debían acudir las jovencitas por el “riesgo” que corrían.

En el momento que una chica asidua al Distrito rechazó las versiones vertidas en servicios de mensajería por padres preocupados, recibió una andanada de insultos en las redes sociales. Ni había una banda y la desaparición de la joven se ligó a otro tipo de temas.

Había una “ocupación” en desprestigiar al Distrito, ni duda. 

Lo que sucedió en Puebla a consecuencia de otro rumor propagado por los pobladores de Ajalpan es preocupante.

Los vecinos creyeron la versión de que dos hombres detenidos por la policía local eran secuestradores  y los lincharon. A uno lo quemaron vivo,  a otro lo golpearon hasta matarlo.

Más tarde, las autoridades descubrieron que los hombres, hermanos, eran en realidad encuestadores. El caldo de cultivo suma varios ingredientes: ignorancia, descontento ante la falta de acción de la policía preventiva y el rumor repetido muchas veces hasta transformarse en verdad.

El linchamiento social, el rumor propagado en redes o de boca en boca, el odio hacia todo lo que huela a autoridad y a delincuencia son los materiales con los que se construye una tragedia. Y en esta era de la información rápida, el rumor se consolida como rey, porque miles lo convierten en una verdad inobjetable. 


@marmor68