CABLE A TIERRA

Utopía

Me gusta y me aterra la frase de Antonio Navalón en torno a la política. “Los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen, sino los que más se les parecen”. ¿Los laguneros somos tan reactivos como las autoridades?

¿Reparamos el piso de la casa a pesar de que la tubería del drenaje está a punto de colapsarse porque nos interesa más que se vea bien y a final de cuentas las aguas negras están ocultas? ¿Preferimos pedirle a nuestros hijos que le digan al abonero que no estamos para no pagar la deuda acumulada por años? ¿Nos colgamos de la luz para no pagar la tarifa real? ¿Gastamos más de lo que ganamos, total que tanto es deber tantito aunque luego te anden embargando lo que con tanto sacrificio conseguiste?

¿Y cuando conducimos por estas ciudades ardientes no es mejor tomar atajos aunque la calle sea en sentido contrario y podamos provocar un accidente?

En definitiva, muchas de esas conductas “cotidianas”, inaceptables socialmente hablando, pero toleradas, no las aguantamos en las autoridades. Tenemos un rasero diferente para medirnos y para medirlos. 

Esa especie tan denostada por sus malas artes, por su corrupción, por su mezquindad, por ser la causante de tantos problemas no sólo en la Comarca Lagunera sino en todo el país, salió sí de los partidos políticos, pero también de esa sociedad que tanto peca y tanto denosta. Incomoda y mucho, que quienes apuestan por lo distinto, por la tolerancia, por el respeto, por ciudades más humanas, por la paridad, por la equidad financiera, por colocar el “usted primero” antes que el “yo me adelanto” sean los menos y tan ajenos. 

Parecen una especie en extinción y oriunda de un planeta alterno. De un planeta donde los políticos serían admirados, por parecerse a la sociedad que los eligió.

Utopía. 


@marmor68