CABLE A TIERRA

Cultura “culta”

Todavía hay ecos de la visita de Jorge Melguizo a la región lagunera. Lo que más se desea es que esas reflexiones puedan incidir en la forma de ejercer el poder por parte de quienes gobiernan esta zona de Coahuila y Durango, pero más que eso, que los ciudadanos podamos entender el papel que nos toca jugar. Desde que Melguizo, el ex secretario de Educación y Cultura en Medellín, Colombia señala: “los gobernantes creen que la sociedad se debe a ellos”, los laguneros tenemos que pensar distinto. Hay mucho de ingenuidad ciudadana, cuando se cree que un cambio de siglas significa alternancia o que un cambio de personaje garantiza que las cosas se harán de manera diferente. En realidad, no pasa nada porque el sistema sigue siendo el mismo. Los ciudadanos votan, los candidatos llegan al poder y se espera que todo funcione de la manera cómo imaginamos que debe funcionar: con transparencia, sin corrupción y hasta, eficientemente.
La tesis de Melguizo es muy simple: los gobernantes tienen qué hacer cosas distintas a lo que se hacía, pero caen en la prepotencia. “Creen que la sociedad se debe a ellos”. En pocas palabras, los “poderosos” creen que los ciudadanos debemos alinearnos a sus deseos y dejar de opinar, participar y criticar.
Por otro lado, propone algo que en Colombia se convirtió en una realidad: un gobernante que  entendió que la prioridad de su mandato era la cultura -no la cultura culta-, la educación y la sociedad no en el discurso, sino en el ejercicio. A la pregunta de si la cultura es la panacea contra la violencia, Melguizo responde con sencillez: es una oportunidad. Dejar de pensar en la cultura como ornamento, pensarla como factor de construcción de identidad, saber qué hay en los barrios, quién está gestionando proyectos de cultura sin el Estado, con el Estado e incluso contra el Estado.
El detalle de toda la reflexión ofrecida por Melguizo es que ya hay cosas que existen en los barrios, en las colonias, en esos sectores que se desprecian que valen la pena para construir esa identidad, “pero hay que tener ojos para saber reconocerlo, valorarlo y potenciarlo”. Por supuesto que esa labor corresponde realizarla a todos: sociedad y gobierno, por una sencilla razón: para rescatar a los jóvenes, porque “si no encuentran oportunidades en lo legal, lo harán en lo ilegal”.


marcela.moreno@milenio.com