Mercados en perspectiva

¿Por qué disgusta pagar impuestos?

Es muy posible que a la gente no le guste pagar impuestos simplemente porque esto disminuye la capacidad económica de los individuos para hacer con su dinero otras cosas; pero más allá de esto, en el fondo existe la duda sobre el uso que hacen los gobiernos con el dinero de los contribuyentes.

En el caso de México, yo encuentro que la razón más importante por la cual los mexicanos se resisten a pagar impuestos va en relación directa con la apreciación de la gente sobre la corrupción que existe en el país, en todo el sector público.

La opinión de los mexicanos sobre los funcionarios del gobierno federal, de los gobiernos estatales y municipales, concerniente a su honestidad, es simplemente muy mala, pero esta misma opinión se extiende a los miembros del Poder Legislativo —diputados y senadores—, y lo mismo sucede con todos los jueces y magistrados del poder judicial.

El sentir popular es tan malo que no se escapa nadie; hasta los funcionarios menores de cualquier dependencia gubernamental —este sentimiento es general— medran con sus muy importantes o poco importantes puestos.

Esta impresión ha existido siempre; sin embargo, en los últimos cuatro años se ha intensificado, y eso es consecuencia de varias cosas.

En primer lugar, la corrupción, que como nunca antes está a la vista de todos; hay quienes dicen que es debido al desarrollo de las comunicaciones o de las redes sociales; yo creo que no. La principal razón, como dije antes, es que hoy la corrupción es mucho mayor que hace unos años, y esto, claro, salta a la vista.

Además de lo anterior, existe la actitud negativa de la mayoría de la clase política para establecer políticas de transparencia; es fecha que no se ponen de acuerdo para nombrar un fiscal anticorrupción, amén de que no sé si servirá de algo, toda vez que no será una fiscalía autónoma e independiente con presupuesto propio y estará colgada del fiscal general de la Republica, cuando éste exista.

Yo no creo que todos los funcionarios públicos sean corruptos, pero coincido con la creencia popular de que hay muchísimos funcionarios deshonestos, y que este fenómeno está creciendo en vez de disminuir.

Si queremos tener mayor recaudación, más efectiva y eficiente, tenemos que empezar con una mejor rendición de cuentas y demostrar fehacientemente que los políticos están haciendo esfuerzos serios y creíbles para disminuir este horrible cáncer.

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