Mercados en perspectiva

¿Mejora la inflación?

Ayer se informó que la inflación en febrero fue de 0.38 por ciento y que la acumulada en los últimos 12 meses alcanzó la cifra de 5.39 por ciento; estos datos fueron ligeramente mejores a las estimaciones del mercado, y además van en la dirección correcta.

Cuando digo eso, me refiero a que el Banco de México espera que este año la inflación caiga de 5.66 por ciento en el que cerró el año pasado a 3.8 por ciento al término de este 2018.

La estimación del mercado es ligeramente mayor a la de Banxico, ya que éste espera el incremento de precios en 2018 en 4.1 por ciento, pero el dato de febrero fue bien recibido.

Con el comportamiento de la inflación durante los dos primeros meses del año me imagino que el banco central estará más tranquilo que en diciembre, pero no lo suficiente para eliminar del panorama un escenario negativo.

La incertidumbre sobre algunos temas generales prevalece y aún estará presente cuando menos hasta mediados de este año.

Los grandes pendientes —no los únicos— siguen siendo la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y el resultado de las elecciones presidenciales.

A pesar de lo anterior, (en el futuro inmediato) el incremento de los precios, en lo que va del año, apoya la tesis del nuevo gobernador del instituto central, Alejandro Díaz de León, en el sentido de que México, al haberse adelantado a la Fed subiendo su tasa en febrero, no tendrá que elevarla en los próximos dos meses a pesar de ser aceptado que la Reserva Federal de Estados Unidos sí subirá la suya el 21 de marzo, que es la fecha de su próxima reunión de mercados abiertos, que es donde se decide este tema.

Para fijar la tasa de interés, la inflación no es el único elemento que se toma en cuenta; lo que hagan los bancos centrales de Estados Unidos y Europa es algo que tiene mucho peso, lo mismo que los niveles de tipo de  cambio y las entradas y salidas de la inversión extranjera de portafolios, donde los extranjeros han mantenido saldos importantes en bonos del gobierno mexicano, denominados en pesos a tasa fija y con vencimientos largos, en los últimos 10 años.

El balance de riesgos que enfrentamos aún está en el lado negativo; se han logrado avances, pero el camino por recorrer todavía es largo y estará lleno de obstáculos.

Es imperativo hacer todo lo posible por tener finanzas públicas sanas como objetivo primordial, para anclar las expectativas inflacionarias en las metas de Banco de México.

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