Mercados en perspectiva

La incertidumbre económica seguirá

Es muy difícil que desaparezca la incertidumbre económica derivada del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos; este polémico personaje es muy difícil de leer, toda vez que su discurso depende de su estado de ánimo y también de la audiencia a la que se dirige; es un verdadero camaleón que cambia tantas veces como las circunstancias se lo reclaman.

He escuchado muchos comentarios de que está moderando su discurso y que se está retractando en algunos temas, lo que es cierto; sin embargo, yo no le creería mucho a esta nueva actitud, al final es un tipo que está acostumbrado a hacer lo que se le pega la gana y no gusta de escuchar consejos.

En virtud de lo anterior, a todos los analistas les está costando trabajo predecir cuál será su programa económico, mismo que tiene grandes atractivos de corto plazo para muchos, pero plantea incógnitas en el largo plazo que no están resueltas. Como ejemplo está su propuesta fiscal, que reduce enormemente la carga a individuos y empresas, razón por la cual la bolsa estadunidense ha subido sin parar desde que ganó la elección, pero no ha dicho cómo podrá balancear el gasto a mediano y largo plazos.

Su reforma fiscal —de ser aprobada— significará que el gobierno dejará de recibir impuestos en los próximos 10 años por 6 trillones de dólares (en anglosajón), los cuales se financiarán con deuda; es decir, con más emisión de bonos. Y esto, ¿a dónde mandará la inflación y las tasas de interés? Eso nadie lo sabe. A todas luces, por lo menos ahora, sus políticas suenan muy populistas; enormes beneficios a corto plazo, y después el que venga ¡que pague la cuenta!

Pero confieso que al día de hoy todo es especulación. Tendremos que esperar un poco más a que Trump primero nombre su gabinete y después empiece a definir cuál será el rumbo a seguir; no solo en lo económico, sino en lo político, lo social y en materia de política internacional.

En México, las primeras consecuencias de esa incertidumbre ya se reflejan en el alza de las tasas de interés internas, en el deterioro del valor de nuestra moneda y en la inflación, que por cierto la primera quincena de noviembre salió en 0.77 —arriba del 0.67 estimado—; esto ha llevado a ese indicador a 3.29 por ciento en los últimos 12 meses, nivel considerado razonable; el reto es mantenerlo bien anclado el año entrante.

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