Mercados en perspectiva

El desplome de la bolsa en China y sus efectos en el mundo

La economía china está creciendo conforme a lo proyectado, a niveles de 7 por ciento; sin embargo, han convertido su bolsa en un gran casino.

Lo sucedido en la bolsa china es digno de tomarse en cuenta para saber qué es lo que como gobierno no se debe hacer, cuando se trata de asuntos bursátiles donde el libre mercado debería ser la guía y no la manipulación predeterminada.

La bolsa de Shanghái ha tenido durante este año una volatilidad extrema.

El índice abrió el año en 3 mil 165 unidades. Al cierre de abril había aumentado 41.4 por ciento, para cerrar en 4 mil 476 puntos. Siguió subiendo hasta el 12 de junio, cuando alcanzó 5 mil 166 puntos, un alza de 63.2 por ciento respecto a la apertura del año.

De junio a la fecha se derrumbó hasta 3 mil 662 unidades; es decir, perdió 46 por ciento de lo ganado y aun muestra una utilidad de 15.7 por ciento respecto a la cifra de principios de enero de este año.

Lo peor de toda esa volatilidad es que poco tuvo que ver con el desarrollo de la economía real de ese país durante estos primeros siete meses del año.

La economía china está creciendo a niveles de 7 por ciento anual, conforme a lo proyectado.

La pregunta lógica es ¿qué pasó? Que prácticamente todo fue especulación. Los chinos convirtieron su bolsa en un gran casino.

Los motivos de la especulación fueron dos: el gobierno veladamente propició el alza, argumentando que las acciones estaban muy baratas en función de los grandes logros que el país podría tener en el
futuro próximo.

Fue una acción concertada para que la creciente clase media incrementara su riqueza y de esa forma se fortaleciera el consumo interno.

Se permitió, para tal efecto, que los bancos prestaran para adquirir acciones en porcentajes mayores, y también se optó por una política monetaria laxa, que disminuyó las tasas de interés y el encaje bancario.

Además de lo anterior, se corrió el rumor de que el índice de Shanghái formaría parte del MSCI Emerging Markets Index, lo cual generaría una demanda importante sobre las acciones chinas.

La corrección se produjo cuando la percepción de los inversionistas chinos cambió en relación con lo que el gobierno podría o estaría dispuesto a hacer para mantener los incentivos hacia el sector bursátil.

Lo más seguro es que en los próximos meses la bolsa china continúe bajando y pierda lo ganado en el año; tampoco sorprendería si finaliza con pérdidas.

Lo peligroso es que esa corrección afecte a la economía real —lo cual hasta ahora no ha sucedido—; la bolsa significa solo 9 por ciento de la riqueza de los chinos que invierten en el mercado bursátil, o sea, muy pequeña; sin embargo, correcciones tan dramáticas sí pueden afectar la economía real, cuando hay una pérdida generalizada de confianza de los inversionistas en las
instituciones.

La bolsa china seguirá dando mucho de qué hablar en el corto plazo.

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