Mercados en perspectiva

Más de 15 años de disciplina y sacrificios

El dato más importante esta semana fue el de la inflación de la primera quincena de noviembre, que salió en 0.52 por ciento, cuando se estimaba por arriba de 0.70. Con lo anterior, la inflación acumulada en los últimos 12 meses cayó a su nivel más bajo desde 1969, a 2.17 por ciento.

Muchas personas no creen en esa cifra y otras no entienden por qué está tan baja, en un contexto donde el peso se ha devaluado 15 por ciento en lo que va del año y los productos que importamos, ya sean terminados o intermedios, nos cuestan más.

La verdad es que hay productos que sí se han encarecido, pero otros han bajado sustancialmente, y son los que impactan la canasta básica, que es lo que mide la inflación. Por ejemplo, aunque la gasolina sigue en el mismo nivel, el gas para uso industrial ha bajado, lo mismo que la electricidad y las telecomunicaciones; además, el precio de las materias primas, como alimentos que importamos en cantidades importantes, si bien se cotizan en dólares sus precios han disminuido tanto que el efecto devaluatorio apenas y se siente.

Lo más importante, y no lo podemos dejar de lado, es que tenemos finanzas públicas sanas, fenómeno que viene siendo recurrente desde la segunda parte del gobierno de Ernesto Zedillo, quien fue el primero en meter orden, al establecer una política económica donde no se podía gastar más de lo que se recaudaba; esta práctica, afortunadamente, se continuó con Fox y Calderón. La actual administración del presidente Peña Nieto ha hecho lo propio, aunque solicitó al Congreso, ante la crisis, incrementar el déficit fiscal a 3.5 por ciento en forma transitoria, lo cual ha cumplido, ya que en la Ley de Ingresos 2016 se establece que el déficit disminuya 0.5 por ciento el próximo año; y así consecuentemente llegue a 2.5 por ciento, que es la cifra que se ha añejado en los años pasados.

Para esta administración la decisión no fue fácil, toda vez que se enfrenta a una circunstancia muy desafortunada, que es la baja en el precio del petróleo; el hidrocarburo representa, vía impuestos, casi 30 por ciento de los ingresos del gobierno federal.

La Secretaría de Hacienda reaccionó desde este año e implementó recortes al presupuesto, para equilibrar así los ingresos gubernamentales; y para este 2015 se acaba de aprobar un presupuesto austero, que vislumbra el problema que representa la caída en los precios del petróleo.

Este año, muchos factores nos han ayudado a tener una inflación baja, y la estructura de la misma se ha logrado con ya más de 15 años de disciplina y muchos sacrificios. Para 2016 creemos que la inflación repuntará, a alrededor de 3.55 por ciento, que pensamos son niveles muy adecuados; para lograr lo anterior se necesita mantener el gasto controlado y ejercer el presupuesto con enorme disciplina.


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