Mercados en perspectiva

Temen países por las salidas de capital

Uno de los grandes temores de los países emergentes —como es el caso de México— ante el inminente ciclo de alza de las tasas de interés en Estados Unidos es que se puedan dar salidas importantes de capital de esas economías hacia EU.

Hay que recordar que de 2008 hasta octubre del año pasado la Reserva Federal implementó una política de expansión monetaria que consistió en emitir dólares, mismos que después se usaban para comprar bonos de la propia tesorería, y otros con garantía hipotecaria que fueron emitidos en su momento por las instituciones financieras de ese país. El propósito de tal medida era inyectar liquidez al sistema y al mismo tiempo bajar el nivel de las tasas de interés; el programa fue un éxito, pero implicó la emisión de 3.6 trillones de dólares (en anglosajón); de esa enorme cantidad de dólares, una pequeña parte fue a parar a países como el nuestro, ya que eran fondos que buscaban un mejor rendimiento que el que podían tener en su país de origen. México recibió alrededor de 140 mil millones de dólares durante los años que duró la expansión monetaria.

Lo mismo sucedió en otras naciones, entre ellas Brasil, Colombia, Perú y Chile.

En el caso de México y del resto de los países que se beneficiaron con esos movimientos de capital, la gran pregunta es si se van a regresar a su nación de origen o cuánto podría regresar. Hay que entender que esos flujos llegaron en dólares, los cuales se vendieron en el mercado local y al recibir pesos a cambio, con los mismos se compraron bonos emitidos por el gobierno mexicano, preferentemente de largo plazo.

Al día de hoy, los extranjeros tienen el equivalente de más o menos 140 mil millones de dólares invertidos en bonos, en pesos emitidos por el gobierno mexicano. Afortunadamente el Banco de México tuvo la precaución de esterilizar una parte de estos flujos al incrementar sus reservas internacionales, al grado de que hoy éstas suman 181 mil millones de dólares, que junto con la línea de crédito flexible que se tiene con el Fondo Monetario Internacional nos da la ventaja de contar con 250 mil millones de dólares que se podrían usar en caso de que una parte de los recursos de extranjeros, hoy invertidos en bonos en pesos, quisieran venderse y con los pesos que recibirían demandar dólares para regresar a su país de origen.

En resumen, estamos muy bien pertrechados, pero la mejor noticia es que a pesar de que el proceso de alza de la tasa de interés en EU está plenamente anunciado, durante el presente año los flujos de extranjeros hacia México han seguido llegando, por supuesto en menor medida que en años anteriores, pero el hecho de que el saldo haya seguido subiendo es magnífica noticia.

Por todo lo anterior, es fundamental que México mantenga finanzas públicas sanas y que nuestra deuda siga muy bien calificada, y mantener lo que se denomina grado de inversión, pues esto es lo que más aprecian los inversionistas extranjeros. Situaciones como las que vive Brasil —que recientemente perdió su grado de inversión— deben evitarse a toda costa, pero por lo que se ve el gobierno mexicano está actuando con responsabilidad, y como muestra está el hecho de que haya propuesto balancear el presupuesto para 2016, con recortes al gasto, en vez de con créditos y mayor déficit.


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