Articulista Invitado

Carta a padres de hijos adolescentes

En México viven 12.3 millones de jóvenes de entre 18 y 23 años 1 que, sin duda, son el segmento de mayor potencial. Actualmente el desempleo afecta a 40 por ciento de los egresados universitarios 2, y de los que sí logran obtener empleo, más de la mitad lo hacen en la economía informal, esto es sin prestaciones básicas como seguro social o Infonavit 3.

Por más que quisiéramos, las empresas no podemos contratarlos, pues los empleos creados por las compañías son insuficientes para el gran número de jóvenes que se agregan a la fuerza laboral.

Por ello motivar y apoyar a los jóvenes a emprender un negocio se vuelve fundamental para el desarrollo de nuestras familias, comunidades y país. Para apoyar el desarrollo y bienestar de nuestros hijos es importante que sean capaces de probarse en el mundo actual, no solo estar en las aulas.

Que puedan salir al mundo a experimentar y así desarrollar gustos que luego se vuelvan grandes motivaciones en sus vidas. Conocer gente fuera de los vínculos familiares y de los amigos de la niñez para así apreciar diferentes puntos de vista que les ayuden a generar sus propias creencias y convicciones.

Esperar a que las condiciones sean ideales será un error, pues hoy por hoy esas condiciones son suficientemente favorables para que miles de jóvenes mexicanos puedan empezar a generar ingresos por su cuenta.

Los invito a que aprovechen este día para tener un diálogo con sus hijos, preguntándoles “qué escogerías si fuera lo único que pudieras hacer el resto de tu vida, trabajar para una empresa o tener tu propio negocio”.

Esto los ayudará a reflexionar y propiciar un diálogo sobre el futuro y lo que ellos quisieran construir. Ambas son magníficas opciones, pero si escogen emprender aumentarán la posibilidad de generar un mayor ingreso. Dejémoslos hacer, que aprendan, que fallen y que finalmente logren sus objetivos, porque el aprendizaje también se gana experimentando.

Ahora, emprender no es fácil, pues se requiere de mucho esfuerzo y aprendizaje. Emprender conlleva riesgo, por eso conviene empezar en pequeño para que vayan aprendiendo a generar ingresos. El objetivo es aprender a hacer negocios y no querer hacer mucho dinero de la noche a la mañana.

Ayudémoslos a soñar en grande, pero a empezar con poquito, y a que fallar es causa de frustración, pero también de grandes aprendizajes.

Si después de emprender deciden que no es lo suyo, tendrán una excelente carta de presentación para obtener un trabajo. Si algo nos gusta encontrar a nosotros los empresarios son jóvenes con iniciativa, conocimiento y capacidades de emprender.

A nadie nos gusta ver a nuestros hijos fallar, pero solo así aprenderán lo suficiente para generar un negocio con éxito. Sé que es difícil, pero el futuro de México depende de ello.

1 Inegi, Censo de Población y Vivienda 2011.
2 Con información de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies).
3 Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, primer trimestre de 2013.
* Fundador de Ediciones Enciende a México y director general de BanRegio.