Articulista invitado

Precisión sobre la encuesta de la Conadic

Todos los menores consumidores de drogas y/o alcohol requieren ser atendidos, sean o no adictos.

En días pasados, el doctor Héctor Aguilar Camín publicó un artículo en el que cuestiona la cabeza publicada por MILENIO Diario el pasado 26 de enero, que afirma: "2.3 millones de menores, adictos a droga y alcohol", y refiere que dicha información fue acotada por la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) en la presentación de la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas (Encode).

Durante la presentación de ese estudio señalé que 713 mil 963 estudiantes de secundaria y bachillerato requieren tratamiento por consumo de drogas, y que un millón 674 mil requieren atención por consumo de alcohol, como se consigna en el cuerpo de la nota publicada por el propio diario.

En ningún momento mencioné que las personas sujetas de estos resultados fueran adictos. Incluso, el dato de 2.3 millones es incorrecto, toda vez que las cifras no deben sumarse, debido a que habrá varios casos en los que las dos características se encuentren en un mismo individuo, es decir, que hayan alumnos que requieren tratamiento por consumir alcohol y, de manera conjunta, otras drogas.

Ante los indicios del incremento del consumo de drogas en México, en la Encode se agregaron preguntas que permitieran detectar el consumo problemático y las necesidades de atención de la población para contar con más información al respecto, como se indica en los documentos del estudio.

En los métodos de medición utilizados se contempla que desde los casos con riesgo bajo debe ofrecerse intervenciones de consejería y tratamientos breves. Por tanto, en el reporte de la Encode se ubican como menores de edad que requieren atención o tratamiento de diversa intensidad, a todos aquellos que puntuaron niveles de riesgo de bajo a alto, lo cual no significa que necesariamente se trate de personas con problemas de adicción.

Estos estudios se han dirigido a detectar los patrones de consumo de drogas en esta población, nuevas drogas de consumo, sus tendencias y su relación con diversos factores de riesgo y protección, así como con otras conductas problemáticas como la conducta antisocial entre otras.

Al dar a conocer los resultados del estudio se hizo una clara distinción entre aquellos menores que requieren una intervención inmediata por el grado de adicción que presentan, de aquellos otros que requieren intervenciones de apoyo breve, que pueden ser desde asesorías hasta internamiento de corto plazo.

Estoy seguro de que el doctor Aguilar Camín coincidirá en que es obligación de las instituciones públicas, con la participación indispensable de las familias y la sociedad en su conjunto, brindar atención a los menores consumidores de drogas y de alcohol, adecuada al grado de adicción o de consumo experimental, es decir, que hayan probado alguna de esas sustancias entre una y cinco veces.

Ésta y otras encuestas en las que participan instituciones como Conadic y el Instituto Nacional de Psiquiatría, tienen como objetivo fundamental obtener información que coadyuve en la prevención, orientación y en su caso, atención de los problemas de adicción.

Las consideraciones aquí planteadas, sin afán de polemizar, tienen el propósito de dar una dimensión adecuada a los datos presentados.

Mi posición en torno a los resultados de este y otros estudios siempre se ha dado, y se dará, desde la óptica de la salud. Esa es mi responsabilidad como servidor público y vocación como médico.

*Comisionado nacional contra las Adicciones