Emprendiendo Con Sentido Humano

Innovación tecnológica, ¡manos a la obra!

Mucho hemos escuchado que la innovación tecnológica en México no termina de arrancar. Seguimos en los lugares más lejanos de innovación tecnológica y registro de patentes, comparados con países como China, Alemania, Estados Unidos, etc.

Podríamos continuar con mesas de discusión y debate acerca de la problemática en México, del rezago de la economía basada en el conocimiento, de quién debería de formar parte de las palancas impulsoras que nos sitúen en lugares de competitividad internacional. Sin embargo, la conclusión a la que llegaremos será la misma, la que todos conocemos y que no necesitamos ser gurús del tema para poder percibirla.

A todos, casi todos los días, nos ha pasado una idea innovadora por la mente, pero simplemente la dejamos pasar.  ¿Sabe qué? No la deje ir, reténgala. Sí, ya sé, no nos vamos a pasar la vida reteniendo ideas. Pero, ¿le ha pasado que se ha topado con un nuevo producto con las características con las que contaba esa idea que le pasó por la mente, y la dejó ir? ¿Golpe de suerte? No. Yo diría que es empeño a alcanzar metas de alguien más que sí retuvo sus ideas. Todos podemos generar ideas innovadoras que aporten valor a nuestra economía, y por qué no, podemos patentarlas con un poco de trabajo adicional.

El primer paso para innovar es querer hacerlo. Observe a su alrededor y critique lo que no le guste. Busque la solución más adecuada para esa necesidad que acaba de encontrar. La solución la puede encontrar en una lluvia de ideas o simplemente utilizando una ya existente aplicada a otro contexto. Puede ser que la más adecuada sea muy simple, no es necesario que se empeñe en buscar una solución muy elaborada. Sin embargo, cuando se requiere de algo más que una simple propuesta, por ejemplo el conocimiento, puede apoyarse en estrategias tecnológicas que regularmente utilizan las grandes empresas, como desarrollar alianzas con pares igualmente interesados o vincularse con centros de investigación e instituciones educativas.Puede aplicar a fondos nacionales e internacionales para ese capital que podría requerir.

La idea puede generar desde una innovación elemental (sin invención) hasta una radical en donde se genere una invención. Lo importante es comenzar. Luego patentar y explotar las mismas.