La vida es para dar saltitos: No aceptes consejos de quienes se creen tus dueños

Caminaba por Palermo, había salido recién del trabajo y por extraño que parezca admiraba aún la luz del día pues por lo regular los fines de semana siempre salgo muy noche; pero esta vez no… este sábado fue diferente. Adoro el invierno, me hace querer seguir caminando sin rumbo para disfrutar de la vida sin apuros.

La brisita helada me acariciaba la cara cuando se cruzó en mi camino un perrito Golden color miel; era muy simpático, casi podía jurar que sonreía. Venía muy feliz por la banqueta cuando de pronto, a unos metros detrás de él le gritó su dueña: “Ey, seguí así pero no saltes”.

Sus palabras de inmediato hicieron que la mascota se quedara quieta mientras yo sonreía y no podía creer lo que acababa de ocurrir. El perrito me miró y yo imaginé que pensaba: “No puedo saltar, no me acaricies, no puedo hablar con extraños, me regaña mi mamá”. Sonreí de vuelta, tenía tantas ganas de saltar ese perrito que sentí pena por él, pero obedeció como el mejor de los animalitos.

 Por un momento pensé en todas las cosas que a lo largo de nuestra vida nos dicen alguien más que no hagamos, aun teniendo la capacidad y las ganas de hacerlo. ¿Cuántos habremos dejado de hacer cosas porque alguien nos “aconsejó” por nuestro bien?

Me sentí una mascota rebelde. Miré el perrito a lo lejos, ya sin saltar, paciente, un poco asustado, pensando que estaba mal caminar con saltitos exagerados y felices sólo porque alguien le exigía no hacerlo; había dejado de hacer algo que es parte de su naturaleza.

Orson Welles alguna vez dijo “Nunca pidas permiso…¡nunca!” Creo que tomaré su consejo, ese sí… ese sí me hace muy feliz. Quiero seguir dando saltitos: Realizando nuevos proyectos, escribiendo acompañada por mis amigos de la editorial, continuando con las giras literarias, dando conferencias y talleres.

Hay que brincar por la vida, hay que ser exagerados, hay que sentir cada uno de los pasitos que estemos dando. Pienso que a veces la sociedad funge como ese dueño que conspira para que “no demos saltitos”. Y eso me recuerda el libro “Se buscan locos” del escritor mexicano Jorge Cuevas en donde afirma: “Cada uno de nosotros tiene ideas que podrían considerarse fuera de sí; pero lo más importante de esas ideas, es que más que locas son una forma de demostrarnos que podemos lograrlo, de abrirnos una ventana a pesar de que todas las puertas que nos rodean estén completamente cerradas. Dejar salir al ‘loco’ que todos llevamos dentro”. Si tú estás leyendo esto ahora, por favor no dejes de dar saltitos… necesitamos eso. ¡Buen domingo!