La inspiración en Barís: una barra comunitaria con cervezas artesanales

El invierno está en el momento en que amanecemos a cinco grados y la temperatura va bajando conforme las manecillas del reloj avanzan. Esa noche era una de esas lluviosas en las que la inspiración tenía ganas de un  ambiente diferente. Así encontré Barís, uno de esos lugares escondidos en donde al entrar sientes como que cambias de época: Es único.

Varias veces pasé enfrente y no fue hasta hace unos días cuando decidí mirar por la puerta y ver aquella escena en la que la barra del lugar me invitaba a sentarme a tomar una buena cerveza tirada. Así fue como decidí ir a disfrutar de un gran bar en donde la propuesta de la cerveza artesanal argentina es impecable: Beagle, Abbaye, Schofferhofer, Estrella de Galicia, Cape Horn, La Loggia, Bohl La Reina, Triskell, la Jarva, la Die Eisenbrucke, Blanche de Charleroi, Schofferhofer weizen y hefeweizen.

Eran las 21:00 horas cuando llegué a la calle Marcelo T. Alvear al 787; me senté en la barra y pedí una cerveza negra tirada que me trajeron acompañada de unos manís. El ambiente cálido y bohemio. “¿Vamos por otra? Si, vamos por otra”, “No sé cuánto tomé”, “Pará… ¿hace cuánto tiempo estamos acá tomando?”,

“Voy a comprar el bar”, “No, al bar no hay que comprarlo…hay que venir”, eso se escuchaba a mi alredor… me encantó. En el menú también hay tablas de fiambres, salchichas ahumadas, brusquetas, panchos, sándwiches y se pueden “armar”  canastos con las cervezas preferidas.

Apenas tiene dos años que se abrieron las puertas de Baris que sin duda es uno de los mejores sitios para tener un perfecto after office y en donde me di cuenta que siempre hay gente… por eso no dudé en ir a conocerlo. Estuve más o menos dos horas disfrutando de este pintoresco barecito que me envolvió con el sabor de la cerveza artesanal argentina y con esa magia que lo mantiene vivo. Escribí varias líneas en aquella barra comunitaria en donde se desprendieron muchas sonrisas que ni el frío ni la lluvia pudieron quitar pues Barís es un lugar pequeño… pero con las birras más grandes.