La espiritualidad, tranquilidad y belleza que obsequia el Jardín Japonés

La riqueza visual en puentes y senderos aparece como un sueño. El Espíritu del Japón. Un complejo cultural y ambiental ubicado en el barrio de Palermo, entre la tranquilidad y el encuadre espiritual de la estética zen.

Fundado en 1967, este espacio fue ofrendado como testimonio de gratitud de la colectividad japonesa residente en Argentina; hoy es reconocido como bien de interés histórico y artístico de la nación donde además es posible admirar su belleza, costumbres, arquitectura y el arte del bonsai que remarca su estética occidental.

El monumento a los Inmigrantes, el Vivero Kadan, el patio Kanagawa, el Puente Zig Zag, el Mirador, el Puente Curvo Yamagata, el patio Tochigi, el Jardín de Rosas, la Sala de Lectura Tokushima, el Estanque, Campanario, el Salón Yamanashi, la Carpa Mie, la Casa de Té Chashitsu, el Muelle , el Puente Plano Ibaraki, la Pergola y la Cascada son los puntos a visitar justo al 2966 de la Avenida Casares.

Y así.... en medio de la espiritualidad, como en un cuento estaba un figura que llamó tanto mi atención que no pude evitar acercarme a leer su significado, una la leyenda señalaba: “Hay un dicho japonés que dice que si te tropiezas siete veces, levántate ocho. El muñeco daruma simboliza la perseverancia y el esfuerzo continuado.

Resume perfectamente la determinación, fuerza y éxito”. Una frase que definitivamente me encantó, que tiene que ver con la vida y con el inicio de este 2015 que nos lleva a pensar en el esfuerzo para que nuestros proyectos personales y sueños se hagan realidad. Y es que incluso este paseo exótico se torna saludable para el alma, debido al alineamiendo armónico derivado del feng-shui chino, un lugar propicio para la meditación e inspiración personal.

Uno inicia creyendo que irá sólo a disfrutar de un paseo para conocer otra cultura, pero termina fascinado con la interpretación de cada uno de los diversos espacios, como por ejemplo el Puente Zig-Zag (Yatsu bashi); tradicionalmente considerado “puente de las decisiones” donde su trayecto quebrado permitía tres meditaciones en sus tramos rectos antes de adoptar la resolución.

La pagoda de los trece aleros también me envolvió al saber que fue creada por peregrinos chinos tras su visita a los lugares santos budistas, su simbolismo es ascencional y remite el esfuerzo de desmaterialización humana para alcanzar la perfección espiritual.

La Cascada orientada al oeste reponde a las concepciones mitológicas del respectivo asiento del bien y el mal; símbolo de fluir de la vida en la pedagogía budista. Más de 5 mil peces carpa me acompañaron a profundizar mi caminata entre los puentes en una visita que para mí resultó totalmente positiva y reconfortante al espíritu.

No podría terminar de expresar todo lo aprendido en un paseo que se ve corto pero que detiene el tiempo para hacer que perdure en nuestra espiritualidad, que tocó al mismo Jorge Luis Borges en 1985 quien alguna vez dijo: “Hay un admirable jardín japonés aquí en Palermo” y que años atrás el Príncipe Heredero de la Casa Imperial Akihito y su esposa la Princesa Michiko pisaron y que se convirtió además de un bien histórico y artístico... emblema de la amistad entre Argentina y el Japón.