Cuando el camino te lleva hasta el despacho de La Gran Eva Perón

Mucho se ha hablado acerca de la vida de Eva Perón; y es que su paso a lo largo de la historia Argentina dejó una huella que es muy difícil de borrar. Por algunos querida y para otros un tema tabú, lo cierto es que la pareja del General Perón y Primera dama en el año de 1946 quedó inmortalizada.

Pero tal parece que mi paso por Buenos Aires continúa llevando por un camino fortuito, lo cual cada día me hace cada vez más interesante y fácil el poder recopilar historias como la de hace algunos días, en donde tuve la oportunidad de vivir una experiencia inolvidable gracias al apoyo de mi amiga Malena Rojas quien me citó especialmente para darme un recorrido por la Legislatura Porteña en donde ella ejerce en Ceremonial.

Inicié con una maravillosa caminata por la Biblioteca “Esteban Echeverría” que ya cumplió más de 100 años, un espacio que alberga más de 36 mil libros. Una imagen como sacada de una película, por supuesto de mis favoritas… aquella con estantes inmensos de madera pulida que abrazan simbólicamente el conocimiento.

Escaleras que inician en el suelo y terminan en el segundo nivel del techo alto de una estancia con antiguas arañas de cristal cortado. La toma de protesta de Mauricio Macri había sido un día antes y lo que había visto por televisión ahora lo tenía frente a mis pies… la sala de prensa lucía como un campo de batalla, sola pero con ese aire peculiar a historia.

Y cuando creía que lo había visto todo sucedió… detrás de una puerta labrada de cedro: El despacho de Eva Perón. Por un momento no supe para donde mirar: tantos objetos personales encima de ese escritorio no le daban tiempo a mis ojos de detenerse en el sitio exacto. -“Si quieres puedes sentarte”- escuché decir a mi amiga. Y todavía no sé por qué (quizá por un respeto absoluto a la imagen de Evita) le contesté sin pensar: -¿Es en serio?- a lo que me devolvieron sólo una sonrisa que nunca olvidaré pues esta distinción sólo la tienen los Presidentes o Embajadores que visitan la Legislatura.

Así que con cuidado tomé una silla forrada de terciopelo y simplemente viví la experiencia que la vida me entregó. “Este despacho fue utilizado por María Eva Duarte de Perón durante su gestión al frente de la Fundación que llevara su nombre. Homenaje del Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires. Julio de 1987”.

Cuatro cajas de cristal herméticamente selladas son los que resguardan las últimas pertenencias utilizadas por ella, pero el amor y la devoción irónicamente las fueron destruyendo con el paso del tiempo ya que cada que el público hacía el recorrido ofrecido por la Legislatura arrancaba un pedacito… quizá para sentir que guardaban un poquito de la mujer que hoy es una leyenda… La Gran Eva Perón.