Verano en las islas en el Delta del Paraná


La boletería de la estación de Retiro fue la primera parada. El tren de la línea Mitre separa la belleza urbana de la absoluta armonía y exuberante naturaleza de la provincia de Buenos Aires, lugar donde se encuentra Tigre.

El camino del ferrocarril pareciera que siente las mismas ansias que el sentimiento de aventura que me atrapan al iniciar el viaje. Horas más tarde al salir de la estación, El Parque de La Costa y el Puerto de Frutos me dan la bienvenida. El camino huele a flores y los rayos del sol me siguen hasta el río.

Luego de un viaje en catamarán por más de 40 minutos desde la Estación Fluvial Internacional “Domingo Faustino Sarmiento” llegamos al muelle de la cabaña “Floppy” propiedad de María y Héctor Castiñeiras, ubicada sobre el río San Antonio en la primer sección del Delta del Paraná. Pero, ¿cómo es un fin de semana en las islas? Es un mini paraíso que te abraza poco a poco; es despertar sonriendo con el sonido de los jetsky, abrir las cortinas y darse cuentas que el majestuoso paisaje hace que las ventanas parezcan cuadros.

Es salir de la cabaña y acostarse sobre una cama de musgo. Es un camino de ceibos que te acompañan a caminar por la orilla del río. Es arrullarse con las olas y notar como los líquenes han pintado las piedras. Es hacer amigos, compartir la felicidad y festejar un aniversario a la luz de una fogata brindando con champagne.Es tomar mate a la tarde rodeado de sauces mientras abrazas a tu pareja y ves correr a los perros.

Es un colibrí dándote la oportunidad de dejarse observar. La perfección de la naturaleza apenas se asoma al notar los álamos y eucaliptos mientras las horas se detienen como dejándote disfrutar. Sobre las márgenes del río se ven a lo lejos las numerosas islas que apuntan con desespero las más de 200 especies de aves que desfilan sobre las excursiones en yate, la pesca deportiva, el esquí acuático, la motonáutica, el fondeo y las risas de los niños haciendo remo. El verano en “Mora” fue placentero, como vivir dentro de la fantasía donde quedaron atrapadas esas islas forestales; por suerte tengo algunas fotos, única prueba entre sueño y realidad.