Uruguay: la rambla, el mate y los amigos... un paraíso para regresar

Recuerdo cuando viajé a Uruguay, esa brisa fresca que te invita a pasar el día disfrutando de las maravillas que ofrece un país con una gran historia y que hace que los turistas regresen; desde el momento en que se toma el buque  y se cruza el río de la plata es toda una experiencia.

¿Pero por qué regreso? Siempre es un momento importante cuando uno se reencuentra con los amigos, esa familia que uno elige… Laura Cassal, Ricardo Artola, Patty Comesaña y lugar de origen de mi querida amiga Andrea Cuello quien por azares del destino ahora vive en México mientras que yo estoy más cerca de su hogar.

Cada vez que voy conozco un poquito más de Montevideo, recorriendo sus callecitas empedradas, observando a cada persona que veo pasar tomando mate y sosteniendo con la otra mano su termo para continuar con esto que yo llamo: el ritual de la amistad.

El mate es una excusa para iniciar una conversación, es unificador; es una infusión con lazos, un sorbito de él y una ronda de amigos hace que aparezcan historias que son interminables.

El parque Rodó es una de mis zonas preferidas, impecable y con una de las Bibliotecas más hermosas que he visto y a la que todos conocen como “El Castillo”, un monumento vivo a la historia que está incrustado en medio de un hermoso río que lo abraza y que demuestra su grandeza. “La Casa de Pandora” fue el lugar en donde me quedé durante esos días, este hostel ubicado en Juan Manuel Blanes 1335 al que sin duda voy a regresar me hizo sentir como en casa y me cautivó  por su calidez, un espacio tranquilo en donde los jóvenes viajeros se vuelven fraternales, donde se hospedan estudiantes como Tiago Rodríguez  que han ido por una oportunidad de vida para seguir creciendo profesionalmente.

Mi sorpresa fue conocer a Andrés y Fabián, socios y dueños de este lugar que para mí es una fraternidad, incluso su perrita “Eva” por aquellos días fue como mi propia mascota. Eran las dos de la tarde cuando nos tomamos algunas fotos para despedirnos y agradecer la hospitalidad de las personas de ahí pero también era la hora justa para hacerlos probar un caballito de tequila y dejarles la botellita que traía. ¡Me encanta intercambiar cultura¡ Y creo que a la gente le gusta más cuando como ejemplo saco siempre tequila jajaja.

El recorrido no podía terminarse sin caminar por la orilla de la rambla y mucho menos sin dejar de visitar el  “Monumento del Fútbol Mundial”: El Estadio Centenario, sitio histórico donde se jugó el primer mundial de futbol en 1930 y donde  Uruguay ganara la copa del mundo.

Uruguay: el país del Ceibo, del chajá, del pez dorado y el bagre, de los amigos y el mate… al que sin duda siempre se quiere regresar.