The New Brighton: La majestuosidad del pasado que se rehúsa a morir

Caminaba por Sarmiento al 645 en microcentro cuando me encontré con una puerta que me transportó en el tiempo...de sello inglés y con una barra que me invitaba a sentarme a disfrutar la belleza de su entorno. The New Brighton, un templo a la exquisitez arquitectónica.

Una joya que descubrí en Buenos Aires, uno de esos lugares de los que no quisiera salir nunca. Una cerveza negra y una sonrisa…la vida es tan hermosa.

Soy de las que disfruto de esas pequeñas cosas…de lo simple. La reflexión se estaciona mejor cuando se escucha la delicada música de un pianista en vivo y una buena charla. La elegancia se nota: muebles de roble, un majestuoso vitral en el salón principal y el recorrido por su impecable pasillo lleno de vinos e impecables vidrieras con objetos de la época es la rutina.

El entorno es único y su historia es fascinante: una boutique inglesa que años más tarde se convertiría en una mágica experiencia que hasta la fecha se conserva y hace sentir a quienes la visitan como reyes. Champagne, gastronomía internacional, cervezas de todo el mundo y aperitivos exóticos. Un rincón porteño que no pueden perderse. Excelente punto de encuentro para los amigos y parejas que quieran disfrutarse. Estuve casi tres horas admirando cada detalle, disfrutando de la belleza que el tiempo dejó y que se niega a morir. Se cuenta que uno de los momentos más importantes fue la visita del Príncipe de Gales en 1935 quien quedó tan fascinado con este lugar que como símbolo de honor obsequió dos tallas en madera de las tres plumas galesas que aún descansan en este local ubicado en Argentina.

Un bar notable que cerró las puertas y fue recuperado, que espero no vuelva a descansar nunca más. Cada detalle me hace pensar en todas las historias que resguarda, en los recuerdos, en cada persona que entró y pensó en no salir…quizá por su belleza.  Buenos Aires sigue cautivándome y tal parece que 1920 se hace presente con The New Brighton que sin duda me atrapó y tal parece que no me dejará volver a este siglo.